CIUDAD DEL VATICANO, oct. 21, 2006.- El proyecto de ley que prevé el alargamiento del muro en la frontera entre Estados Unidos y México no resolverá el problema del flujo migratorio entre los dos países advirtió nuevamente El Vaticano. En una nota difundida este sábado por la sala de prensa de la Santa Sede se enumeran las conclusiones de la reunión del Consejo Especial para América de la Secretaría General del Sínodo que contó con la presencia de obispos de esa región.
En el mismo se menciona de manera particular la decisión del Congreso norteamericano de fortalecer mil 200 kilómetros de bardas en la frontera sur de ese país, lo cual desató la condena unánime del mundo latinoamericano.
"(El muro) no servirá para establecer una política coordinada y humanitaria de la migración; la situación social y eclesiástica en el continente muestra signos de esperanza, pero también de preocupación", agregó el texto.
Este mensaje se suma al cuestionamiento a la medida hecho con anterioridad por los obispos mexicanos Renato Ascencio León (Ciudad Juárez) y Emiliano Berlie (Yucatán), ambos miembros del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.
Además del presidente y secretario de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), José Guadalupe Martín Rábago y Carlos Aguiar Retes, quienes señalaron que los prelados buscan la defensa de los derechos humanos de los emigrantes.
El texto dado a conocer este sábado abordó otros aspectos del Continente Americano como los divorcios, la difusión del aborto, el infanticidio, la mentalidad contraceptiva, la política y la democracia.
"La crisis de las estructuras democráticas generan formas populistas y demagógicas de gobierno, comúnmente de signo neomarxista y tendientes a manipular, por motivos ideológicos, la promoción social", advirtió.
En las naciones de América Central y Meridional -continuó- se señalan graves problemas de pobreza, de migración y de violencia junto con el narcotráfico además del comercio de armas.
Alertó sobre la "cultura de la muerte y la sociedad dominada por los poderosos" la cual deja como víctimas a los más pobres y débiles: niños no nacidos, ancianos, enfermos incurables, otros seres humanos marginados por el consumismo y el materialismo.
"Por tanto la defensa de la vida se impone como una tarea fuertemente actual ante los tentativos directos para introducir e incrementar el aborto, esta cuestión es muy debatida y, por desgracia, ha causado polarización entre los católicos", ponderó.
Los obispos calificaron como esperanzadora oportunidad la V Asamblea General de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano y del Caribe a llevarse a cabo en mayo de 2007 en la localidad de Aparecida, Brasil.
En la misma se dijeron deseosos de la participación de representantes del Episcopado de Estados Unidos y Canadá "para mantener viva la llamada 'geografía de Juan Pablo II' quien habló de América como un continente único y unido".