CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 29, 2006.- El cardenal Norberto Rivera Carrera respaldó la decisión del gobierno federal de ordenar el ingreso de la Policía Federal Preventiva (PFP) a Oaxaca, ya que se necesita la paz pública, que se respeten los derechos y que los crímenes que se cometieron no queden impunes. Entrevistado después de la misa dominical en la Catedral Metropolitana, el arzobispo primado de México precisó que el uso de la fuerza pública no es para reprimir ni aplastar al pueblo, sino para defender sus derechos y no para violarlos.
"No estamos haciendo ningún llamado, simplemente declaramos los principios fundamentales, la fuerza pública no es para reprimir ni aplastar a la población, es para defender sus derechos, para liberar a una sociedad que se siente atrapada", indicó.
A su decir, la actitud de un gobierno es el camino al diálogo y si a pesar de hacer todos los esfuerzos no se resuelven totalmente los conflictos, para eso se tiene a la fuerza pública, para salvaguardar las garantías de una ciudadanía que se siente incapaz de defenderse a sí misma.
Reiteró que la fuerza pública debe ser el último recurso y consideró que con respecto al conflicto en el estado de Oaxaca se recorrió un camino largo de intento de diálogo donde se arreglaron muchas cosas, pero finalmente "el gobierno debe, para eso tiene la fuerza pública, debe hacer valer los derechos de la ciudadanía".
Durante los más de 160 días del conflicto, refirió el purpurado, se logró mediante el diálogo la rezonificación que exigían los maestros y el acuerdo para que este lunes posiblemente inicien clases un millón 600 mil niños en el nivel básico.
Sobre una eventual separación de Ulises Ruiz del cargo de gobernador, Rivera Carrera sostuvo que quien debe decidir si se mantiene o no en el cargo es el Congreso local, sobre todo cuando toda una ciudadanía lo pide.