WASHINGTON, Estados Unidos, oct. 30, 2006.- El Departamento de Estado expresó este lunes su preocupación por los actos de violencia en Oaxaca que han dejado varios muertos, incluido un periodista estadounidense, pero dijo que corresponderá a las autoridades mexicanas adoptar las acciones pertinentes para encararlos. "Estamos profundamente entristecidos por la pérdida de vidas inocentes", afirmó el portavoz Sean McCormack.
La embajada en México ha enviado personal consular a esa ciudad y está también en contacto con la familia del periodista muerto, dijo.
Indicó que cada vez que la violencia provoca la muerte de una persona, sea ésta estadounidense o no, "es un motivo de preocupación para nosotros" y "corresponderá al gobierno mexicano adoptar las acciones apropiadas".
El gobierno del presidente Vicente Fox anunció en la jornada que la ciudad de Oaxaca recuperó la tranquilidad con la intervención pacífica de fuerzas policiales federales.
Preguntado si Estados Unidos ha pedido al gobierno mexicano información sobre la muerte del periodista Bradley Roland Will, de Indymedia.org, McCormack dijo que ése es un procedimiento de rutinaria.
"No sabemos si se ha identificado a algún individuo o grupo de individuos (con relación a esa muerte), pero esperamos que el caso sea investigado vigorosamente", declaró.
La semana pasada, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recibió en Washington denuncias de violaciones de los derechos humanos en el conflicto oaxaqueño, pero McCormack dijo que "no tengo indicios de eso".
Lamentó, sin embargo, que el conflicto en Oaxaca se haya prolongado por hasta cinco meses y llegado al momento en que el presidente electo Felipe Calderón se apresta a sumir el gobierno.
"Es desafortunado que una protesta política pacífica se salga de control y resulte en violencia", comentó en un diálogo regular con reporteros. "Eso ocurre en Estados Unidos y en cualquier país del mundo y lamentamos que así sea".
"El derecho a la protesta es un derecho fundamental, es parte de la libertad de expresión, y es bueno para cualquier democracia", agregó.
Recordó que México "ha puesto a prueba" su democracia en meses recientes, especialmente con la disputa de los resultados de las elecciones de julio que fueron proclamados oficialmente dos meses más tarde debido a la resistencia del candidato perdedor a aceptar los resultados.
"Se puede decir cualquier cosa excepto que la democracia mexicana y sus instituciones no pasaron la prueba", dijo. "Han demostrado que son independientes y flexibles para encarar la situación que tuvieron en meses recientes".
El conflicto en Oaxaca se inició con una huelga de maestros en mayo, pero luego pasó a ser un movimiento político que pedía la renuncia del gobernador del estado.