OAXACA, México, nov. 3, 2006.- Oaxaca amaneció este viernes en medio de un sombrío y desolador panorama, tras la frustrada intención de la Policía Federal Preventiva (PFP) de recuperar el último reducto y más importante bastión en poder de la APPO: el crucero de Cinco Señores. Ese crucero, donde convergen avenida Universidad, Periférico y Ferrocarril, a unos metros de la universidad oaxaqueña, es de nuevo territorio de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), donde no puede transitar nadie que no sea miembro o simpatizante de este grupo.
El comercio que empezaba a reactivarse en forma paulatina este viernes vuelve a suspender sus actividades en gran parte de la ciudad, en especial cerca de Cinco Señores.
El comentario del día tanto en la calle como en restaurantes y hoteles de la zona centro de la ciudad, donde la actividad comercial trabaja parcialmente, es el mismo: la frustrada intentona de la PFP por despejar una de las más importantes vías de la ciudad, avenida universidad.
El sentimiento de frustración se hace patente entre comensales del Terranova, uno de los restaurantes que mantiene sus puertas abiertas en pleno Zócalo: "cómo ves, falló la PFP", afirma un cliente a otro.
"Sí falló, eso es peor que lo que ocurrió meses atrás cuando las policías estatal y municipal fallaron también para poner orden en la ciudad", responde el interlocutor.
Los comercios que están abiertos en el Zócalo lo hacen por la imponente y numerosa presencia de la Policía Federal Preventiva (PFP) que mantiene un cordón de vigilancia alrededor de esa importante zona turística, y cuyos camiones ocupan explanada y banquetas.
Ante la falta de transmisiones de la emisora radiofónica de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, Notimex intentó indagar a qué se debía, pues al menos dos kilómetros a la redonda de esta máxima casa de estudios están tomados por la APPO.
Hombres cubiertos del rostro con pasamontañas, mascadas amarradas al cuello y armados con enormes palos, piedras en carritos de supermercado, bombas molotov, cohetones y gasolina, mantienen una férrea vigilancia alrededor de dicho inmueble educativo.
Al ser inquiridos sobre las causas por las que no está transmitiendo radio Universidad, los hombres sólo se concretan a decir: "no sabemos, retírese del lugar. Hágalo por su seguridad".
El transporte público sigue sin dar servicio y camionetas particulares hacen las veces de peseras o camiones, mediante el cobro de cuotas, algunas veces moderadas y otras excesivas.
Así las cosas, Oaxaca amanece con un enorme sentimiento de frustración de la sociedad ante el fracaso de la PFP, luego de que durante siete horas intentó infructuosamente recuperar ese importante bastión, hoy nuevamente en poder de la APPO.