CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 10, 2006.- El vocero del Frente Amplio Progresista, Jesús Ortega Martínez, calificó de inadmisible la
intensión de militarizar al Congreso para la toma de posesión de
Felipe Calderón, como advirtió el presidente de la Mesa Directiva de
la Cámara de Diputados, Jorge Zermeño Infante.
En entrevista, afirmó que los legisladores de los partidos que
integran el Frente tienen todo el derecho de realizar dentro del
Congreso cualquier acto que se ajuste a sus posibilidades legales,
por lo que la entrada de la policía sería una actitud autoritaria.
Serán los legisladores de los partidos de la Revolución
Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y de Convergencia quienes
indiquen la acción que consideren prudente para impedir la toma de
protesta.
Ortega Martínez recordó que la Ley Orgánica de la Constitución
garantiza los derechos de los legisladores y señala la imposibilidad
de que el Congreso sea secuestrado, como ocurrió el 1 de septiembre y cuya "liberación" corrió a cargo de los legisladores del PRD.
Indicó que la pretensión del panista Zermeño Infante es
contraria a los derechos republicanos y busca impedir que los
legisladores de los partidos que integran el Frente cierren el paso a
un acto que es contrario a la voluntad popular, es decir, la toma de
protesta de Felipe Calderón.
Sin embargo, Ortega Martínez advirtió que el Frente Amplio
Progresista no tiene previsto entre sus objetivos de largo plazo que
Calderón deje el poder en algún momento de su sexenio.
Al contrario, destacó, la lucha que realizarán tanto el Frente
como la Convención Nacional Democrática y el gabinete que propone
Andrés Manuel López Obrador será una protesta legítima ante lo que
llamó el fraude electoral y la lucha frontal contra todas las medidas
que atenten contra la gente.
Adelantó que en esa lucha habrá manifestaciones públicas, actos
diversos y acción política constante, además de que López Obrador
recorrerá todo el país en un movimiento coordinado para impedir
cualquier regresión en materia social.