CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 14, 2006.- El Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado no sólo recalcó que obstaculizará la toma de protesta del Presidente electo Felipe Calderón, sino que también advirtió a los invitados especiales que no será un día de campo. "Yo no sé porque hay tanta sorpresa porque de lo que va a pasar el primero de diciembre, ningún invitado ignora ni del país ni del extranjero, que hay una situación critica en México, lo saben perfectamente, viene sobre aviso, todos lo saben, a nadie se le está engañando'', declaró Carlos Navarrete, coordinador de los senadores del PRD.
El Partido Acción Nacional (PAN) pidió a los perredistas ejercer el juramento que hicieron para cumplir y hacer cumplir la Constitución, y la Constitución, dijo, ordena el presidente que al tomar posesión, preste protesta ante el Congreso.
"Cualquier amago, cualquier amenaza es simplemente inaceptable, no lo vamos a aceptar, nosotros somos gente que nos gusta dialogar y estamos en plena disposición para ello. Pero vamos a ser muy firmes en esto porque además no hay otra salida, tiene que darse el procedimiento de la manera como plantea la propia constitución", señaló Santiago Creel, senador de PAN.
Según el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la actitud del PRD solo busca la ingobernabilidad.
"Políticamente estarían faltando incluso al cumplimiento de una obligación constitucional. Es una muy mala imagen para la vida democrática del país y para la vida de las instituciones", mencionó Carlos Jiménez, senador del PRI.
Aunque los senadores del PRI y del PAN confiaron en lograr un acuerdo, el senador del PRD aseguró que su postura es inamovible.