CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 15, 2006.- Este martes se presentaron los retratos hablados de tres de los delincuentes que el lunes asaltaron una camioneta de valores en Polanco, donde murieron dos policías auxiliares. El primer retrato hablado corresponde a un sujeto de aproximadamente 45 años de edad, de 1.80 de estatura y cabello corto entrecano.
El segundo es de un sujeto de aproximadamente 35 años, estatura de 1.60 centímetros, cara alargada y cabello lacio.
El tercero también es de aproximadamente 35 años de edad, 1.70 de estatura, cabello corto oscuro, cara redonda y como seña particular tiene pecas en la cara.
Los delincuentes fueron reconocidos por testigos que los observaron en un café que se ubica en la calle de Sócrates, a un costado de la casa de cambio donde ocurrió el asalto.
"...Inclusive se tomaron, pidieron un servicio de café antes de ejecutar el robo, sabían los momentos para llevar a cabo el delito...", dijo Ricardo Quevedo, encargado de la Fiscalía en Miguel Hidalgo PGJDF.
Después de tomar café, los tres asaltantes se reunieron con uno o dos cómplices más y se desplazaron frente a la casa de cambio "Luis Pérez y Asociados".
En el momento en que el custodio de valores Juan José Ojeda salía con más de 190 mil dólares, acompañado de los policías auxiliares Carlos Raúl Valle y José Noé Guerra, los asaltantes dispararon sus armas.
Después de consumar el asalto y el doble homicidio, los delincuentes huyeron hacia la calle de Sócrates, donde los esperaba una camioneta negra.
La Secretaría de Seguridad Pública capitalina confirmó que los asaltantes también dieron aviso de una amenaza de bomba en otra zona de Polanco, para distraer a la policía.
"...Sí existe vínculo entre quienes pusieron amenaza de bomba en el exterior de la Representación de la ONU, con respecto a los que hicieron el asalto, fue 8 minutos ante, fue una labor distractiva...", dijo Joel Ortega.
La Procuraduría Capitalina ya solicitó los videos de estas cámaras que se ubican en un banco y en la casa de cambio, para intentar identificar plenamente a los asaltantes.