CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 16, 2006.- La Iglesia Católica hizo un llamado a los partidos políticos respecto a la protesta del presidente electo, Felipe Calderón, el próximo primero de diciembre y aseguró que existe preocupación. "Piensen en el bien del país y si alguien no pudo demostrar ante los tribunales su triunfo, pues tenemos que respetar las decisiones de los tribunales y respetar las instituciones porque si no, es cavar la propia fosa. Si alguien no respeta las instituciones, él mismo se está destruyendo", aseguró Teodoro Pino, arzobispo de Huajuapan de León, Oaxaca.
Respecto al comunicado de la Embajada de Estados Unidos los obispos no consideran que en México haya riesgos graves para los extranjeros, por lo que Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal, confió en que "esa advertencia sea exagerada".
"También México podría decir, de alguna manera, decir algo semejante: tengamos miedo porque allá hay focos en los cuales podríamos exponer a los mismos mexicanos", puntualizó el arzobispo de Huajuapan de León.
En conferencia de prensa, a nombre del Episcopado Mexicano, monseñor Teodoro Pino leyó un comunicado sobre el conflicto en Oaxaca:
"Oaxaca no puede esperar más, hacemos un llamado enérgico a los actores involucrados en el conflicto. Es necesario que los responsables hagan un esfuerzo extraordinario con generosidad, sentido tolerante y abierto para pactar las negociaciones".
José Luis Chávez, arzobispo de Oaxaca, pidió hacer a un lado intereses políticos y personales.
"Oaxaca no quiere cualquier solución, lo que quiere es un solución justa, una solución digna para todos", aseveró.
Sobre la conveniencia de que renuncie el gobernador Ulises Ruiz aseguraron que no corresponde decirlo a los obispos, pero opinaron que es una de las alternativas.
"En Chiapas nos ayudó muchísimo en el año de 1995 que un gobernador, Eduardo Robledo Rincón, a los dos meses de haber tomado posesión legalmente como gobernador, había tantos problemas que el generosamente decidió renunciar a la gubernatura", recordó Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
El arzobispo pidió que el Gobierno Federal vuelva los ojos a Oaxaca y advirtió que “va a requerir programas de emergencia inmediatamente, pronto, programas de emergencia para poder rescatar fuentes de trabajo".
Y es que en Oaxaca cada día se agravan más las consecuencias económicas y sociales del conflicto, concluyeron los obispos.
Posteriormente los jerarcas católicos comieron en privado con Enrique Peña Nieto, gobernador del Estado de México.