OAXACA, México, nov. 17, 2006.- El gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, afirmó este viernes que sólo Dios puede apartarle del cargo al reiterar su negativa a dimitir, como le exigen desde hace meses los sectores sociales de ese estado del sur de México. Ante esa afirmación, la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO), que lidera las protestas contra el mandatario, le respondió a Ruiz que el Diablo también puede alejarlo del puesto.
"Yo no voy a renunciar, ni voy a pedir licencia, el único que quita y pone autoridades es Dios", dijo el gobernador en un acto ante decenas de líderes cristianos, que oraron por él y para que la paz regrese a Oaxaca.
Ruiz clausuró hoy el VII Seminario de Liderazgo que organizan cada año La Voz del Cambio y la Agrupación Cristianos en Movimiento, y que este año se celebró en el municipio de Juchitán, en la región del Istmo de Tehuantepec, en el oriente del estado.
El gobernante oaxaqueño agradeció el apoyo de los pastores y señaló que "los problemas hay que enfrentarlos con decisión", ya que "al único que hay que tenerle miedo es a Dios", "Es un conflicto que vamos a resolver los oaxaqueños", dijo sobre la situación en el estado sureño.
Uno de los dirigentes de la APPO, César Mateos, respondió a Ruiz asegurando que "Dios los pone (a los gobernantes), pero el Diablo también los puede quitar".
"Nosotros somos respetuosos de todas esas actividades, pero no tienen por qué inmiscuir eso con la política", agregó.
Oaxaca, uno de los estados más pobres e indígenas de México, se halla sumido en una profunda crisis social y política, que comenzó el 22 de mayo pasado con una huelga de los maestros y se intensificó el 14 de junio por un fallido intento de desalojo policial de los manifestantes que ocupaban varios espacios públicos.
La intervención de las fuerzas del orden derivó en una ola de enfrentamientos callejeros que ha costado la vida de al menos 11 personas, según el Gobierno de México, y 17, según la APPO.
A finales de octubre, el presidente mexicano, Vicente Fox, envió a las fuerzas federales para restablecer el orden, después de que cuatro personas perdieran la vida de forma violenta en pocas horas, entre ellas un periodista estadounidense.
En las últimas semanas, los maestros, que han sido rebasados por la APPO de la conducción del movimiento, comenzaron a regresar a clase, después de casi seis meses.
El secretario de Gobernación, Carlos Abascal, dijo hoy a la prensa que la capital oaxaqueña, epicentro del conflicto, "prácticamente ha normalizado su actividad, salvo en la zona de la ciudad universitaria", el último reducto de la APPO.
Según Abascal, "el 95.97% de las escuelas del estado regresaron a clases", aunque en esa ciudad todavía hay muchos centros educativos que permanecen cerrados o funcionan a medio gas.