ATZINZINTLA, México, nov. 22, 2006.-El presidente Vicente Fox inauguró el Gran Telescopio Milimétrico ubicado en la cima del volcán Sierra Negra del estado de Puebla, la cuarta montaña más alta del país. "Estamos frente a una obra magna, una obra que a nivel global tiene una importancia fundamental, que pone a México a la vanguardia en el campo de la ciencia y la investigación", dijo el Presidente durante la inauguración.
El Primer Mandatario pudo constatar que se trata del telescopio más grande del mundo, que funciona con ondas milimétricas y que puede captar señales provenientes del universo a una distancia aproximada de 13 mil 400 millones de años luz, es decir, desde México se podrá hacer investigación científica del origen del Universo.
José Guichard Romero, director general del Instituto Nacional de Astrofísica Óptica y Eléctrica, sostuvo que “con este proyecto México demuestra que somos capaces de entrar al mundo del siglo 21, el siglo 21 es el siglo de la ciencia y la tecnología, es el siglo del conocimiento y el que no tenga el conocimiento en sus manos está perdido".
El Gran Telescopio milimétrico está ubicado a cuatro mil 581 metros sobre el nivel del mar, a tan solo siete kilómetros en línea recta del Pico de Orizaba, la Cumbre más alta de México.
Consiste de una antena parabólica de cincuenta metros de diámetro, ubicada sobre una estructura que se mueve con precisión de relojería suiza y que está diseñado para resistir huracanes y terremotos de magnitud nueve en las escala de Richter.
Gustavo Chapela, director de Conacyt, indicó que "la industria nacional realizó más de tres cuartas partes de la construcción de la obra, la cimentación, la fabricación, el transporte y la instalación de los elementos estructurales, todo corrió a cargo de las empresas mexicanas".
La inversión total fue de 128 millones de dólares. El Gobierno Federal puso el 66 por ciento, el Gobierno de Estados Unidos, puso el 28 por ciento, el Gobierno del estado y la Universidad de Massachusetts pusieron el seis por ciento.
Este mecanismo de observación al espacio constituye el instrumento astronómico más potente del mundo, que permitirá realizar investigaciones científicas en campos hasta ahora no explorados.