OAXACA, México, nov. 26, 2006.- Luego de los actos violentos de ayer de la APPO, que dejó como saldo inmuebles y autos incendiados y cajeros dañados, la ciudad de Oaxaca de Juárez amaneció este domingo envuelta en una tensa calma. A bordo de camionetas tipo pick up, elementos de la policía estatal realizan patrullajes por la ciudad, principalmente en la zona del centro histórico y en las inmediaciones del paseo Juárez el Llano.
En tanto, la Policía Federal Preventiva (PFP) tomó el control del atrio de Santo Domingo, donde la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPPO) mantenía su plantón.
Cuadrillas del cuerpo de bomberos aún trabajaban a las 8:00 horas en los edificios de la Secretaría de Turismo, parte del Teatro Juárez y del Tribunal Superior de Justicia de la Federación, donde a esa hora tenían controlado en un 90% los incendios que ayer causaron integrantes de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y en los cuales trabajaron durante la noche para sofocarlos.
En el área del Centro Histórico, particularmente, en las calles Cinco de Mayo, García Vigíl, Morelos y el andador turístico Alcalá, cuadrillas de trabajadores se dedicaron, desde las 4:00 horas, a hacer labores de limpieza, pintando los edificios, quitando las manchas del suelo y levantando piedras y vidrios rotos.
El transporte público de esta ciudad trabaja a un 10% de su capacidad; lo inusual para un domingo en la capital del estado es que se presenta constante tránsito de autos particulares que recorren las zonas del enfrentamiento e incendios.
Algunos acompañantes de los conductores toman fotos a los lugares donde aún se aprecian los daños.
Hasta el momento, la APPO no ha informado cuántas personas fueron detenidas en el transcurso de la noche. Marcelino Coaché, vocero de esa asamblea, informó que más tarde darán una conferencia de prensa para dar pormenores y se negó a señalar si había dirigentes detenidos.
Mientras, en el restaurante La Plazona del Llano, se tenía programada una conferencia de prensa a la cual, se contemplaba, acudiría el gobernador Ulises Ruiz Ortiz.
Sin embargo, los dueños del lugar negaron el ingreso de los funcionarios y de los reporteros y el sitio no abrió sus puertas, por lo cual se pospuso dicha conferencia y se cambio de lugar.