CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 1, 2006.- Felipe Calderón rindió protesta este viernes como presidente de México en medio de silbatinas y gritos de legisladores del PRD, y en su primer discurso en un acto en el Auditorio Nacional llamó a todas las fuerzas políticas a dialogar, aunque les advirtió que no las esperará para ponerse a trabajar. "Sí se pudo y sí se puede", dijo Calderón del Partido Acción Nacional (PAN) a cientos de personas reunidas en el Auditorio Nacional de la capital, cerca de tres horas después de haber tomado posesión en una atropellada ceremonia de escasos cuatro minutos realizada en un recinto de la Cámara de Diputados que se había vuelto un campo de batalla.
"Los conflictos entre políticos sólo dañan a la gente, sobre todo a los que menos tienen… Estaré dispuesto siempre a dialogar, pero no esperaré el diálogo para ponerme a trabajar ", aseguró el presidente constitucional acompañado de su gabinete en un discurso transmitido en cadena nacional en radio y televisión.
Calderón instruyó a su gabinete a presentar propuestas y programas para cumplir sus tres promesas de campaña: seguridad, reducción de la pobreza y empleo.
Demandó a los secretarios del gabinete de seguridad presentar en no más de 90 días una propuesta con nuevos mecanismos de procuración e impartición de justicia para enfrentar la delincuencia y el crimen organizado que, dijo, se han convertido en el primer problema del país.
A su gabinete social ordenó mantener y perfeccionar los programas de combate a la pobreza de su antecesor Vicente Fox y armar un proyecto para que todos los niños que hayan nacido a partir de de este uno de diciembre cuenten con un seguro médico.
Asimismo, pidió a su equipo económico orientar la economía a la competitividad, impulsar el turismo y reorientar el gasto que hagan más eficiente el aparato productivo nacional y se privilegie el empleo seguro y formal.
También anunció un decreto para reducir su salario y de los altos funcionarios de su administración.
Calderón llegó al Auditorio Nacional, donde asistieron políticos, organizaciones civiles e invitados extranjeros, luego de la toma de posesión que se realizó desde una tribuna tomada por los legisladores de su partido, que desde el martes se la disputaban con el PRD.
Más tarde, comió con políticos y diversos sectores mexicanos y se reunió con mandatarios centroamericanos, a quienes les propuso realizar una cumbre extraordinaria del Plan Puebla Panamá en el 2007 para revisar el proyecto impulsado por Fox.
Por la noche ofreció una cena a los jefes de Estado que asistieron a su toma de protesta en el histórico Castillo de Chapultepec de la Ciudad de México.