OAXACA, México, dic. 6, 2006.- En la ciudad de Oaxaca ya se puede transitar con total libertad. En el centro histórico y sus alrededores siguen apostados elementos de la PFP que vigilan las calles. Es posible comer tranquilamente en los portales o disfrutar de un poco de música por el pago de unos pesos o por cortesía de las autoridades locales. Sin embargo, aunque la calma domina en la capital de Oaxaca, el turismo, base de la economía del estado, aún no se recupera, sobre todo si se compara con otros años.
“Ya para estas fechas lo que es aquí en la ciudad de Oaxaca realmente sí se tenía la mayor parte de los hoteles completos. Ahorita, todavía hay habitaciones disponibles”, dijo Adriana Bautista, agente de viajes.
En materia de turismo, la principal puerta de entrada a Oaxaca es el aeropuerto. Desde el inicio del conflicto magisterial, cada vez han sido menos los paseantes que llegan. Tan sólo en noviembre se contabilizaron -en números redondos- 27 mil usuarios, 47% menos de lo registrado el año pasado.
Para el cierre del año, la situación no pinta mejor.
“Pensábamos este año nosotros concluir, terminar el año con un promedio de 620 mil pasajeros. Ahora con estas circunstancias creemos que vamos a concluir el año como con 460 mil pasajeros”, declaró Cuauhtémoc Rangel Alcaraz, administrador del aeropuerto Interno de Oaxaca.
Los vuelos traen en su mayoría a personas que regresan a su lugar de origen o en viaje de trabajo.
Todavía son pocos los turistas que se animan a pasar unos días en Oaxaca. Según cifras del gobierno de Oaxaca, durante su estancia, cada turista gasta, en promedio, 783 dólares -más de ocho mil pesos-, ingresos que por el momento no habrá.