CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 20, 2007.- El candidato a la presidencia nacional del PRI, Enrique Jackson Ramírez, se comprometió a no entrar en un juego de descalificaciones, ni a montarse en debilidades o flancos abiertos de sus contricantes en el proceso interno. Reiteró que su oponente Beatriz Paredes es una amiga de hace muchos años y una compañera de partido, además de que al final de la elección "nos vamos a necesitar todos".
En entrevista, el ex senador dijo que "de lo que se trata es quién tiene el mejor proyecto para el partido, que le sirva al país ya la gente", y reiteró que respetará plenamente su pacto de civilidad que firmó con las demás fórmulas aspirantes a la dirigencia nacional.
El también ex integrante del llamado Tucom insistió en que no representa a ninguna corriente y que no permitirá que manos extrañas intervengan en el Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Señaló que ofrece una dirigencia que esté cerca de los comités directivos estatales, dispuesta a trabajar para fortalecer a la organización política, recuperar y ganar espacios electorales y llenar de gente joven las filas priístas.
Jackson Ramírez también apuntó que su fórmula trabajará para que se "vuelva a llenar la casa de gente", haya cada vez más militantes y regresen los que se han alejado.
Finalmente, cuestionó a quienes piensan que se pueden apoderar del partido por ambiciones personales porque el PRI, anotó, no está al servicio de nadie, es de todos los priístas.