CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 19, 2007.-Agustín Aguayo es padre de familia y médico, nació en México, pero es ciudadano estadounidense desde hace muchos años. Asegura que jamás mató a nadie, y tampoco quiere hacerlo, y por esta decisión fue detenido hace cinco meses. Espera en una celda a ser juzgado por haber desertado del Ejército estadounidense.
Susana Aguayo, madre de soldado mexico-estadounidense, relata que “le dijeron que tenía que irse a Irak y el dijo que no iba a ir, entonces se escapó por la entrada de su cuarto, se fue a otro país y de ahí se vino a México y de ahí se fue otra vez a Los Angeles y se entregó, pero como objetor de conciencia, no como desertor”.
Su madre regresó a México, después de 30 años, para pedir ayuda para su hijo, espera reunirse con diversas autoridades mexicanas hasta lograr su objetivo.
“Mi hijo es responsable, no es un cobarde, y no es un desobediente, mi hijo es responsable, pero también como ser humano tiene derecho a decidir lo que quiere… como madre prefiero que esté en la cárcel a que esté muerto”, sostiene la mexicana Susana Aguayo.
Miles de soldados estadounidenses están en Irak desde el inicio de la guerra, muchos más perdieron la vida.
Después de un año en el campo de batalla, Agustín se negó a regresar. Para la ley militar de Estados Unidos, desertar es un delito grave.
www.aguayodefense.org
La primera semana de marzo enfrentará una Corte marcial, el sargento Aguayo podría estar hasta 7 años en prisión por ser soldado y negarse a pelear.