CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 20, 2007.- La industria panificadora hará todo lo posible por soportar por más tiempo el impacto por el alza de insumos como el huevo y mantener así los precios del bolillo en 1.20 pesos y del pan de dulce en 3.50 pesos. "Somos una industria socialmente responsable. Probablemente tendremos en algunos casos un ajuste en el tamaño del producto, pero será mínimo lo que afectaría", dijo el presidente de la Cámara Nacional de la Industria Panificadora (Canaipa), Antonio Arias Ordóñez.
En entrevista puntualizó que pese al incremento significativo en el precio de la tortilla de maíz, este alimento mantiene su importancia en la dieta del mexicano "con todo y todo, sigue siendo el producto más barato en el mercado".
Explicó que ante un eventual ajuste se optará por reducir el tamaño de la presentación del pan, "porque no podemos incrementar centavitos, puesto que no hay moneda fraccionaria".
Recordó que luego de cuatro años sin aumentos, en noviembre pasado se registró el último incremento generalizado del pan, de 17 por ciento, como resultado de las alzas de 75 por ciento en el precio del azúcar, de 35 por ciento en la harina, de 40 por ciento en la luz y 35 por ciento en el agua.
"De momento no hemos tenido un incremento (en los precios del pan), hacemos todo lo posible para que no lo haya en ningún producto de la cadena de la industria panificadora. Estamos absorbiendo los incrementos del huevo, del azúcar, todos los incrementos que estamos sufriendo ahora los estamos absorbiendo".
Arias Ordóñez sostuvo que los costos de producción en la industria panificadora se han incrementado en promedio, desde noviembre, entre 40 y 50 por ciento.
"No utilizamos nada de maíz para la elaboración de pan. La parte del huevo aumentó, definitivamente, en 35 por ciento aproximadamente. No es que no sea importante, pero no es de mayor incidencia en el global de productos de la panadería".
Detalló que el consumo total de pan en México es de tres mil 500 millones de kilos al año. En tanto que cada mexicano come entre 32 y 33 kilos en el mismo periodo. "En este último año ha bajado el consumo per cápita. Esto se debe a la escasez de dinero de la gente".
Arias Ordóñez apuntó que de la industria panificadora dependen de manera directa 400 mil jefes de familia, "pero en todo lo que es la cadena trigo-harina-pan dependen un millón y medio de familias".
El reto, dijo, es mantener la tradición del pan. "Es muy diferente comer sandwich a una torta. Tratar de luchar para que no se pierda la tradición de la torta, para que no se deje de sopear con bolillo unos huevos fritos o el chocolate".