MÉRIDA, México, mar. 12, 2007.- Una hora y media después de que llegó el presidente Felipe Calderón, el avión con el número 1 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Mérida, 40 minutos antes de lo programado. George y Laura Bush aparecieron sonrientes, saludando y vestidos con ropa formal, luego de que el Director de Protocolo de la Cancillería y el Embajador de Estados Unidos con su esposa los invitaron a bajar.
Al pie de la escalinata los Bush fueron recibidos por la Secretaria de Relaciones exteriores, el Embajador de México en Washington, el Subsecretario para América del Norte y el Gobernador de Yucatán con su esposa.
Pero también los esperaban las dos limosinas que trasladan al Presidente de Estados Unidos en cada viaje que hace. Ambas idénticas, negras, mismas placas, los Bush abordaron la segunda junto con la Secretaria de Estado Condoleezza Rice.
Detrás, los siguieron más de 50 vehículos que conformaron el convoy de máxima seguridad.
Estaba previsto que se trasladaran del aeropuerto al hotel en helicóptero, pero de última hora decidieron recorrer el trayecto por tierra.