CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 12, 2007.- Los grupos de homosexuales esperaron seis años para que fuera aprobada la Ley de Sociedades de Convivencia y así poder establecer legalmente un hogar. A partir de este viernes, ya podrán hacerlo. Ese día, con la entrada en vigor de la ley, podrán formar una sociedad de convivencia y tener los siguientes derechos principalmente:
- Derechos sucesorios
- Derecho a tutela en caso de que alguien pierda su capacidad física o mental
Derecho a una pensión alimenticia cuando se rompa la sociedad en convivencia
Pero, ¿qué sucedería si un extranjero desea conformar una sociedad con un mexicano? ¿Cambiaría su status migratorio?
“La calidad migratoria no es una barrera, en ese caso se le requiere que presenten su forma migratoria FM2 o FM3 para que acrediten sus estancia legal en el país... La suscripción de la sociedad de convivencia no genera nacionalidad”, comentó Jorge Carlos Díaz Cuervo, diputado del PASC.
Será en cada una de las 16 delegaciones políticas donde se deberá hacer el registro de las parejas.
La mayoría de las delegaciones ya tienen lista las solicitudes y los libros de registro. Algunas más cuentan con oficina especialmente destinada para tal efecto. Tal es el caso de Miguel Hidalgo y Gustavo A. Madero.
No será lo mismo en otras delegaciones como Iztapalapa, aunque sea en ésta donde se espera el mayor número de inscripciones o como en Milpa Alta, porque ahí, dicen, no hay muchas parejas interesadas.
Las 16 delegaciones han declarado que su personal ha recibido cursos de capacitación para garantizar que las parejas de homosexuales o lesbianas que acudan al registro no serán objeto de burlas.
“Estamos conscientes de que van a venir mujeres, es decir una mujer a unirse con otra mujer, hombre con hombre... Lo trataremos como cualquier otro ciudadano que venga a solicitar el servicio”, señaló Rubén Molina, jefe del registro Civil y Juzgados Cívicos de la GAM.
Sólo en Iztapalapa reconocen que a pesar del trabajo de sensibilización que se ha hecho en los últimos tres meses, algunos ciudadanos podrían ver con malos ojos estas uniones.
“Yo creo que en ningún lugar se puede garantizar... Obviamente nos vamos a encontrar con resistencias de algunas personas, de algunos funcionarios por sus creencias”, comenta Horacio Martínez, delegado en Iztapalapa.
Y es que, dice el delegado, eso es una cuestión cultural. Y para sensibilizar a los ciudadanos en Iztapalapa el primer registro será público y con un gran festejo cultural.