CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 25, 2007.- ¡Aborto no, vida sí! Con esta consigna marcharon este domingo desde Peralvillo hasta la Basílica de Guadalupe. “Venimos a la caminata por la vida”, dijo Beatriz Limón.
Familias enteras, con niños, personas en silla de ruedas y diversas organizaciones civiles caminaron por el carril izquierdo de la Avenida Calzada de Guadalupe y por el camellón central.
“Deseo de verdad que la gente tenga conciencia y no permitan el aborto. No permitan esa legalización que quieran”, enfatizó Gloria.
Este Festival por la Vida, como ellos lo denominaron, fue encabezado por la Unión Nacional de Padres de Familia y la Arquidiócesis de México, en el marco de la discusión en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) de la ley para despenalizar el aborto.
“Es un llamado a los legisladores para que no vayan a aprobar leyes que atentan contra la vida, que asesinan seres inocentes en el vientre, no estamos en contra de ningún partido político”, comentó Guillermo Bustamante, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia.
Caminaron en medio de rezos, entrelazados de las manos, con estándares de la Virgen de Guadalupe, con mantas o carteles a favor de la vida.
Una hora cincuenta minutos después de haber iniciado su marcha, en este momento arriba la peregrinación a la Basílica de Guadalupe.
Desde el altar externo del templo mariano, el arzobispo primado de México ofreció una misa y defendió el derecho a los peregrinos a manifestarse en contra del aborto.
“La cultura que propone la muerte para los no nacidos se escuda en disfraces para imponerse a todos nosotros y dicen que el aborto es un problema de salud, y no dicen que es un problema del fundamento de la salud, que es la vida humana misma”, dijo Norberto Rivera Carrera.
El cardenal Rivera rechazó la tesis de que el aborto no es un problema de fe ni de dogmas. “Dicen que es un problema de derechos de la mujer sobre sus cuerpo y dejan de lado el derecho que tienen sobre su cuerpo todas las niños y todos los niños que son abortados”.
Durante la homilía, el cardenal Rivera Carrera estuvo acompañado de obispos auxiliares de la Arquidiócesis de México, del rector de la Basílica, Diego Monroy, así como del arzobispo de la Iglesia Ortodoxa Griega, Atenagoras.