CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 7, 2007.- El Sábado de Gloria fue celebrado de forma solemne en la Basílica de Guadalupe con lecturas y cantos alusivos a la muerte de Jesucristo. “La iglesia permanece junto al sepulcro del Señor meditando su pasión, meditando su muerte”, dijo Diego Monroy, rector de la Basílica de Guadalupe.
Las celebraciones fueron encabezadas por el rector del santuario mariano, quien resaltó que la muerte de Cristo debe ser vista como esperanza de vida eterna.
“Nuestro amigo, nuestro amado volverá al tercer día, después del descanso merecido, Volverá cuando el trigo se convierta en espiga, volverá con perfume de primavera; su sepulcro tiene más de huerto que de cementerio”, añadió Monroy.
Tras esa ceremonia, hubo una procesión en el Atrio de la Basílica. Files se alternaban para cargar la imagen dolorosa de la Madre de Jesús, como una muestra de que comparten su penar por la muerte de su hijo.