CAMPECHE, México, abr. 10, 2007.-En Campeche, al concluir los trabajos de la Cumbre del Plan Puebla Panamá, los mandatarios de México, Colombia y Centroamérica acordaron llevar adelante la construcción de una refinería que abastezca de derivados del petróleo a toda la región mesoamericana. El presidente Felipe Calderón ratificó el compromiso de México de apoyar este proyecto con petróleo a precios preferenciales.
“Ochenta mil barriles diarios de petróleo como mínimo a esa nueva refinería, con el objeto de poder anclar un proyecto que le dé viabilidad a la región”, dijo.
Interrogado sobre la reducción de la oferta de petróleo de México para esta refinería, que originalmente fue de 230 mil barriles diarios, el presidente Calderón dijo que esta cifra es realista ante el declive de la producción petrolera del yacimiento de Cantarell.
“Presentar las alternativas realistas, veraces, con los inversionistas interesados y, desde luego, cuidar la propia producción y consumo petrolero de México hacia el futuro, esa es la razón por la cual se ha hecho este ajuste”.
El Presidente agregó que México necesita también esta refinería.
“Nosotros necesitamos también esta refinería para poder procesar nuestro petróleo, no se hace en territorio mexicano, entre otras cosas porque la ley prohíbe que haya inversión privada en territorio mexicano, es algo opinable y simplemente lo señalo ahí”.
Se informó que hay cuatro empresas que están interesadas en construir esta refinería mesoamericana.
Los inversionistas decidirán en que país de Centro América se construye la obra. La licitación internacional se hará el próximo mes de noviembre.
Otro de los temas relevantes de la Cumbre del Plan Puebla Panamá fue el de la seguridad y combate al crimen organizado.
Oscar Berger, presidente de Guatemala, sostuvo que “es obvio que tenemos que hacer una estrategia regional que no solamente va a incluir a Hondura, El Salvador, Guatemala, México”.
Calderón agregó: “estamos enfrentando a un crimen organizado internacionalmente, en consecuencia se requiere que los países también nos organicemos para hacer frente a ese crimen que no reconoce fronteras y que actúa internacionalmente”.
Hubo también coincidencia en la necesidad de tener una frontera mucho más segura para detener el tráfico ilegal de armas, de personas o de drogas.