CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 12, 2007.-La UNAM invistió a 7 destacadas personalidades con el grado de Doctorado Honoris Causa por sus aportaciones en la filosofía, la ciencia, las letras. Leopoldo García-Colín, mexicano, fundador y promotor de la física estadística.
Juliana González, mexicana, se distingue por su peculiar forma de integrar la filosofía, con la literatura, el psicoanálisis y las ciencias genómicas.
Ricardo Lagos, chileno, promotor de la democracia de los pueblos para hacer un mundo más justo y solidario, expresidente de Chile.
Ricardo Miledi, mexicano, de los neurobiólogos de mayor prestigio mundial.
Nélida Piñón, brasileña, escritora, la imaginación como forma de superar la realidad, distingue su obra.
Giovanni Sartori, italiano, politologo, precursor de la ciencia política moderna.
Fernando Savater, español, el gran divulgador de la ética, escritor, humanista.
El rector Juan Ramón de la Fuente señaló que son “un distinguido grupo de personalidades con méritos excepcionales, por sus contribuciones al conocimiento, o al mejoramiento de las condiciones de vida y el bienestar de la sociedad”.
En sesión solemne, el Consejo Universitario, para otorgar la máxima distinción que confiere la UNAM.
El ex presidente de Chile, Ricardo Lagos, sostuvo que “los que recibimos hoy esta distinción académica nos sentimos hoy más que antes parte de este entrañable y solidario país que es México”.
Desde el año 2001 la UNAM no había otorgado el grado de Doctorado Honoris Causa.
En su mensaje el rector Juan Ramón de la Fuente alertó del riesgo para las naciones que no preparan capital humano:
“Muchos países, México incluido, no tenemos el capital humano necesario para competir con los países que activan y controlan la economía del conocimiento”, dijo.
Por ello, comentó De la Fuente, México vive en los suburbios de la economía del conocimiento. Y dijo, la UNAM es orgullosamente pública, laica, de masas y popular.
“Pero también universidad de elite, universidad de calidad, universidad de excelencia… y que se resiste a someterse a las prioridades de los mercados que sólo ven la educación como una transacción comercial con fines de lucro”.