CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 29, 2007.- La Iglesia Católica declaró su máxima condena a la interrupción intencionada de la gestación humana, luego de lamentar la aprobación de la ley de despenalización del aborto, que considera injusta y que priva de la protección del derecho a la vida a los niños no nacidos. Al finalizar la misa en la Catedral Metropolitana, el obispo auxiliar Marcelino Hernández leyó una declaración firmada por el cardenal Norberto Rivera Carrera y el resto de los obispos del país.
Ante el hecho de la aprobación de esa legislación, "expresamos nuestra máxima condena a la interrupción de la gestación humana. Esta reforma socava las bases del derecho y daña la convivencia civil en la que los derechos de todos deben ser respetados.
"No hay futuro para una sociedad que se atreve a atentar contra sus miembros más vulnerables. Lejos de construir un progreso social, constituye el retorno a la ley del más fuerte", lamentaron.
Este mensaje, que al final de leerlo arrancó el aplauso de los feligreses, consta de siete puntos en los que se exhorta a todas las personas de recta conciencia a no hacerse responsable del abominable acto del aborto.
"Recordamos que toda persona que preste ayuda a la realización de este execrable asesinato se hace moralmente responsable del mismo", alertaron los obispos.
"Recordamos a los médicos, a las enfermeras, a los asistentes de la salud y a todos aquellos que por la aplicación de esta ley inicua podrían verse involucrados en su realización, pueden hacer valer su derecho humano a la objeción de conciencia", recalcaron.
Como pastores, solicitaron a sus clérigos y laicos apoyar a todas las mujeres que ante un embarazo no previsto son expuestas con esta legislación, hacerse responsables de un acto que pondría en riesgo su salud física, psicológica y moral, así como espiritual y eterna.
"Como pastores valoramos y reconocemos la valentía de nuestros fieles y la de todos aquellos hombres de buena voluntad que se han manifestado de múltiples formas, defendiendo la vida humana y su altísima dignidad", alabaron.
En la lectura el obispo Marcelino Hernández destacó que el ser humano y cada individuo humano inicia la vida desde el momento mismo de su concepción, es decir, desde la conformación de un nuevo genoma humano individual y completo distinto del de sus padres.
"Por lo tanto no se puede justificar el aborto pretendiendo negar el estatuto humano del embrión (...), derecho fundamental tutelado en nuestra Constitución Política".
Durante la misa en las peticiones se hizo una especial a las madres que son perseguidas y a quienes no se les permite dar a luz, así como a las que son criticadas por defender su maternidad.