WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 4, 2007.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, insistió este viernes en que cooperará "estrechamente" con el Congreso para que apruebe una reforma migratoria integral "este año", un objetivo que describió como "vital" para el país. "Es un asunto en el que creo profundamente", señaló Bush ante unos cien invitados que se dieron cita este viernes en la Casa Blanca para conmemorar la festividad del 5 de Mayo, que marca el triunfo histórico del pueblo mexicano ante el Ejército francés en la Batalla de Puebla en 1862.
"La inmigración ha convertido a nuestra tierra en un gran crisol de talento e ideas, ha convertido a Estados Unidos en un modelo de esperanza para la gente que busca un futuro mejor", destacó.
La reforma migratoria centró en algún momento la agenda doméstica de Bush, pero la oposición de muchos conservadores, que ven a los indocumentados como una amenaza para los trabajadores estadounidenses, impidió que el proyecto despegara.
El Senado aprobó en mayo pasado una propuesta que habría ofrecido a los indocumentados una vía para alcanzar la ciudadanía, pero no se pudo armonizar con el aprobado por la Cámara de Representantes, mucho más duro con los inmigrantes.
Bush trata ahora de rescatar el plan de reforma de las cenizas, aunque las propuestas que se barajan dificultarían el objetivo de que los indocumentados alcancen la ciudadanía al establecer multas, viajes al país de origen y largas esperas.
Por lo demás, el presidente estadounidense aprovechó el soleado acto en la Rosaleda de la Casa Blanca para decir alguna que otra palabra en español.
"Siéntense", dijo a sus invitados segundos después de subirse al podio, para posteriormente bromear que estaba tan ansioso por conmemorar el Cinco de Mayo, que había decidido organizar su propio 4 de Mayo.
"El 5 de mayo es un día feliz en la historia mexicana y es un hito importante en la historia de la libertad", apuntó.
Celebró los "fuertes lazos familiares" que unen a ambos países fronterizos e insistió en que los mexicano-estadounidenses han enriquecido la cultura de Estados Unidos al compartir sus talentos musicales y artísticos.
"Han fortalecido nuestra economía al abrir nuevos negocios y expandir el comercio y han hecho que nuestra nación sea más optimista al vivir bajo la guía de la fe y la familia", afirmó.
Expresó también su gratitud a los mexicano-estadounidenses que "han defendido a Estados Unidos al llevar el uniforme de nuestra nación".
Dio la bienvenida a los miembros del gabinete presentes en el acto, comenzando por el secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, a quien se refirió como "mi amigo".
También notó la presencia del secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez y la de Emilio González, director del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS).
Entre el público estaba, además, Emilio Stefan, esposo de la conocida cantante Gloria Estefan, y organizador del acto que amenizó la jornada y que protagonizó un grupo de mariachis de Monterrey: los hermanos Mora Arriaga, que acudieron ataviados con una indumentaria poco tradicional en color amarillo.
La banda está integrada por quince miembros de la misma familia, lo que valió para que Bush dijese que su administración cree "en los valores familiares".
El grupo interpretó música tradicional de Veracruz y piezas tan conocidas como "La Bamba" y "Tequila", del cantante Herb Alpert, líder de la desaparecida banda Tijuana Brass.
La atención de la jornada la acaparó, de todos modos, la que probablemente sea la integrante más joven de la familia Mora Arriaga, una niña que interpretó el conocido tema "Cielito lindo".
La pequeña agradeció la oportunidad de actuar al "señor presidente", a quien le dijo desde el escenario que "tu casa está, muy, muy bonita".