CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 5, 2007.- Al ordenar a 18 sacerdotes del Seminario Conciliar de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera los exhortó a no ceder al poder, a los placeres o a la tentación de las realizaciones personales. Durante la ceremonia litúrgica, donde impuso las manos y ungió con el crisma a los nuevos ministros de la Iglesia, el arzobispo primado de México afirmó que el sacerdote es consagrado para el servicio a la comunidad.
Indicó que aunque esta tarea no es fácil y en algunas ocasiones parece no ser satisfactoria a los anhelos de los hombres de la Iglesia, no habrá realización completa si no se entregan totalmente a su ministerio, como lo hizo Cristo.
El cardenal advirtió que habrá momentos de oscuridad, pero deberán recordar que siempre estarán acompañados por el Buen Pastor y "saldrán de esa tentación".
En la Basílica de Guadalupe, el líder religioso recordó a los nuevos sacerdotes que no estarán sobre el pueblo, sino para servirlo, ya que nada de lo que hagan tendrá sentido si no está centrado en la Eucaristía que ellos deben celebrar día con día.
Además señaló que no fueron elegidos por su capacidad ni por sus méritos, sino por el gran amor que Dios les tiene, aunque a veces ejercer el ministerio les podrá parecer que es poco eficaz y que es mejor el camino del poder.
"Recibirán la tentación de tomar otros caminos, como el de las influencias, pero mientras no haya un cambio en las estructuras, el mundo seguirá sin una certeza", subrayó.
Rivera Carrera apuntó que sólo el camino espiritual de Dios, a través de los sacramentos, podrá hacer una nueva sociedad, y añadió que todos los avances de la ciencia y la tecnología deberán ser utilizados para el servicio de su ministerio.
"Recibirán la tentación del placer y de dejar el ministerio que les pide la renuncia de muchas de las cuestiones personales y buscarán satisfacer sus anhelos, pero no habrá realización completa si no es en Cristo", reiteró.