La activista mexicana Elvira Arellano encabezó una manifestación en Tijuana contra deportaciones antiimigrantes por parte de las autoridades de EU
TIJUANA, México, sep. 12, 2007.- La activista Elvira Arellano ratificó su postura de luchar desde México contra las redadas y deportaciones masivas de migrantes ilegales que llevan a cabo las autoridades estadunidenses.
Este miércoles, Arellano, quien fue deportada de Estados Unidos el 19 de agosto por esta ciudad, encabezó una manifestación que se empató con la organizada por grupos pro derechos de los migrantes en Washington, en la que participó su hijo Saúl.
Minutos antes del mediodía, de acuerdo con su agenda de actividades, Elvira Arellano arribó a la entrada a México por la garita de San Ysidro, en donde se apostó para esperar a los activistas estadunidenses que se sumarían a su manifestación en este país.
Mientras Arellano se unía al boicot económico para que mexicanos en Estados Unidos se abstuvieran de comprar hoy, las filas para cruzar a ese país desde México se mantuvieron como cualquier otro día, con residentes tijuanenses cruzando la frontera.
Aunque el llamado de Arellano y los activistas estadunidenses no tuvo el eco esperado en esta frontera, la mujer de origen mexicano mantuvo su poder de convocatoria ante los medios de comunicación.
Los comunicadores que llegaron temprano fracasaron en su intento por lograr una entrevista previa, ya que la petición de que Arellano hablara para sus micrófonos encontró una respuesta tajante, 'hasta las 12:00 los voy a atender'.
En medio de empellones entre los reporteros que querían ganar el mejor lugar para colocar sus grabadoras y micrófonos, Arellano reiteró su demanda de que el gobierno de Estados Unidos suspenda las redadas de migrantes.
Arellano comentó que en esta semana su hijo Saúl llegará a México y que el lunes próximo estarán en Maravatío, Michoacán, donde vivirán y el niño de ocho años iniciará sus clases como estudiante de tercer grado de primaria.
Por su parte, el director del grupo Angeles de la Frontera, Enrique Morones, expresó que en Estados Unidos hay alrededor de cuatro millones de niños en circunstancias similares a las de Saúl, quienes han sido separados de sus padres.
Expuso que la lucha de Arellano en la trinchera de México es apoyada en Estados Unidos por muchos grupos, quienes coinciden en la exigencia de poner fin a las redadas de migrantes, que redundan en la separación de familias.