CIUDAD DE MÉXICO, México, ago. 2, 2002.- Todavía se siente la presencia del Papa Juan Pablo II en el templo mariano.
La rampa del Papa móvil aún no la quitan.
Las labores de limpieza en el atrio de la Basílica iniciaron desde temprano.
Se desarmaron tarimas y se quitaron las vallas, pero todavía falta mucho que hacer.
En el interior todavía huele a copal.
La fiesta litúrgica continuó hasta el viernes, desde muy temprano miles de fieles llegaron hasta la Basílica para expresarle su devoción a la guadalupana pero ahora también a San Juan Diego.
La Basílica de Guadalupe cerrará más tarde.
Se espera que este fin de semana continúa el peregrinar de miles de personas que no pudieron estar en las ceremonias de canonización y beatificación.