BAGDAD, Irak, may. 8, 2003.- Policías intentan imponer el orden, pero es casi imposible, demasiadas armas y mucho vacío de un país sumido en el caos.
En los patrullajes iraquíes a veces hay suerte.
Un policía detiene a un ladrón aunque en un principio se resistía. Luego además se lleva a un niño que según él, también había robado.
Y es que a pesar de los más de 20 mil soldados estadounidenses que patrullan diariamente esta ciudad, Bagdad, una metrópoli con más de cinco millones de habitantes, esa ciudad continúa sumamente insegura.
Los ciudadanos piden explicaciones e las tropas estadounidenses.
Llega la noche y todo se complica. Han detenido a dos ciudadanos, no nos explican porque. Los supuestos ladrones están en el suelo desde hace más de un ahora. Hay que regresar, hay toque de queda.