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Internet, un mercado que sexoservidores han sabido aprovechar. Foto: AP.
Los sexoservidores en Internet
por: Azucena Mendoza
Fuente: Noticieros Televisa
CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 13, 2003.- Las calles las cambiaron por la super carretera de la información y los números de teléfono, por las direcciones en la red.

"Aumentó el número de clientes, porque comúnmente la gente no sabe cómo eres, y cuando tiene una referencia donde puede ver tus fotos, pues se convence más rápido..", asegura Gustavo, sexoservidor.

Con sólo teclear unas palabras en cualquier buscador, aparecen más de 200 mil páginas que ofrecen sexoservicio en México.

"Como no están legisladas, tampoco están fuera de la ley (...)", declara, José Manuel Marrón, presidente de la Asociación Mexicana de Internet.

"Sí, han crecido mucho este tipo de páginas y que tienen mucho mercado (...)", continúa.

Internet, es un mercado que han sabido aprovechar.

Gustavo, por ejemplo, en su página de Internet se define como un hombre cien por ciento varonil, moreno claro, de 26 años, 1.75 de estatura, y al final, sugiere un dato sin mayor presición: 17 centímetros.

Además, ofrece promociones...

500 pesos si se contrata 24 horas antes o si el cliente es estudiante mayor de 18 años y menor de 24.

"Bueno, 800 una hora (...)", agrega Gustavo.

El lugar puede ser un hotel o una casa.

Pero nunca sabe lo que va a encontrar detrás de la puerta.

"Los peligros, pues que te puedan golpear, robar o sobornar, cosas así, y los otros que se me hacen más peligrosos son las enfermedades (...), dice Gustavo.

El SIDA, es una de ellas.

"La mayoría de las relaciones heterosexuales son vaginales, y las relaciones homosexuales penetrativas son anales; la probabilidad de transmisión es siete veces mayor en una relación anal (...)", asegura Carlos Magis, director de Investigación de Censida (Centro Nacional de Lucha Contra el SIDA).

Y él trabaja tanto con hombres como con mujeres.

Gana entre 3 y 5 mil pesos a la semana.

Dice, es menos de lo que puede ganar una mujer.

"Bueno, físicamente ellas pueden tener más clientes que uno, lo máximo que he hecho son cuatro, pero terminas así, cansadísimo (...)", dice Gustavo.

A fin de cuentas, la profesión más antigua del mundo se sigue realizando exactamente igual.