CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 21, 2003.- Ya son muchos los Kennedy que no están con nosotros, al menos los más famosos ya han perdido la vida. Pero no sólo su recuerdo sigue entre la gente, también muchas de sus pertenencias por las que el público paga sumas multimillonarias para hacerse de cualquiera de ellas.
Esta vez se subastaron 330 objetos personales del ex presidente John F. Kennedy y su esposa Jackie.
Ese telón de misterio que los rodea también hace que la gente siente una profunda admiración por ellos y es por eso que los coleccionistas dan lo que sea por tener el mínimo objeto que les haya pertenecido.
Esta vez, el más afortunado y también el más rico se llevó la rompa interior del ex Presidente estadounidense.
Según dice la historia de la prenda, Kennedy usó estos calzoncillos entre 1961 y 1963. La prueba de su pertenencia: su nombre bordado. El precio de salida: 200 dólares. El precio por tenerlos: 5 mil dólares.
Ese fue el más original, pero el más caro, sin duda, fue un maletín de piel de Kennedy que alcanzó los 36 mil dólares.
Y también tuvo su historia. Este multimillonario maletín fue un regalo de Jackie a John, en ocasión de su compromiso nupcial, en 1953. El maletín también está grabado con las famosísimas iniciales de J.F.K.
La mayor parte de los objetos estaban en manos de Mary Gallagher, la secretaria privada de Jacqueline Kennedy, y de Providencia Paredes, su eterna asistente personal.
El otro que también se convirtió en el objeto del deseo de muchos, a lo largo de la subasta, fue una agenda de piel que el Presidente usó durante su campaña presidencial y -por 22 mil 500 dólares- el afortunado y millonario comprador se llevó también 'ideas para discursos y notas políticas' que hace más de 30 años el mismo ex Presidente anotó con su puño y letra.
Dos copias autografiadas por Kennedy del discurso que dio cuando asumió la presidencia se vendieron en 9 mil 10 mil dólares, respectivamente.
Unos guantes y una bolsa de Jackie Kennedy se fueron en 3 mil 250 dólares y un par de zapatos por 3 mil.
Además de los postores que se dieron cita en la Casa Hantman de Nueva Jersey, más de 800 internautas participaron y compraron en la subasta que duró más de nueve horas.
Lo más curioso de esta salida fue que no se subastaron ni muebles, ni cuadros, ni joyas, sino objetos personales de la ex primera familia.
Los precios que se alcanzaron y la entrada que registró hablan de qué tanto la gente tiene a los Kenndy en la memoria.
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