CHETUMAL, México, jul. 22, 2003.- Esta es la historia de una mujer que a los 80 años de edad, sin familia, sin poder ver, enferma, vive en la indigencia, de la caridad.
Se llama María Méndez Morales y ella es tan sólo parte de esas cifras frías que hablan del abandono de ancianos.
María.- Vengo aquí a pedir mi caridad, como ya no puedo trabajar.
Reportero.- ¿Tus hijos?
María.- No tengo nada, nada, nada, nada. Ya tengo tiempo de estar sola y no veo nada y ando mala de las reumas.
Reportero.- ¿El DIF te ayuda?
María.- Me dan despensa, poquitita, tengo una marañita de monte.
María Méndez Morales tiene más de 80 años, diariamente pide limosna para sobrevivir, tiene problemas visuales y de oído, la reuma apenas le permite caminar y, por si fuera poco, se encuentra sola en su mundo.
"Ya llevo dos años que no veo y no me pueden operar", comentó doña María.
Como ella se encuentra doña Julia Ek, de 65 años, quién diariamente vende en las afueras de conocido centro comercial de Chetumal, Quintana Roo, los tamales que, aún enferma, ella misma prepara.
Reportero.- ¿Tiene que trabajar para sobrevivir?
Julia.- Sí.
Reportero.- ¿Sola?
Julia.- Sí, sola.
Reportero.- ¿No tiene familia?
Julia.- Sí, pero están vida aparte, no se preocupan por mi, yo solita estoy viviendo.
De acuerdo con estadísticas del DIF, en Quintana Roo, cerca de 69 ancianos viven en la indigencia y el abandono.
"Detectamos un total de 152 personas de todas las edades en indigencia o en abandono en las calles, de las cuales, de esas 152, 69 son de la tercera edad", reconoció Norma Salazar, directora operativa del DIF estatal.
Las ciudades más afectadas son: Cancún, Playa del Carmen y el municipio maya de José María Morelos. Muchos de estos ancianos -asegura el DIF- tienen familiares que los rechazan y ya en la calle son aprovechados por organizaciones delictivas.
"En el municipio de Benito Juárez detectamos a un grupo de personas que manipulaban a este tipo de gentes y se actúo en consecuencia, pero también es un poco complicado, porque es toda una organización bien estructurada", aseguró Salazar.
El abandono de ancianos es un problema social que no tiene freno.
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