CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 31, 2003.- La gran amenaza que representa el SIDA para la vida humana, se convierte a su vez en un riesgo importante para el desarrollo económico de los países.
El 90% de las personas infectadas con el virus forman parte de la población en edad de trabajar entre los 15 y los 49 años. No sólo eso, cada día, cerca de 7 mil jóvenes menores de 25 años contraen la enfermedad.
Algunos analistas han señalado que la epidemia del SIDA es un freno importante para el suministro de mano de obra, la productividad y el ahorro. Se estima que en 2020, el VIH habrá ocasionado la pérdida de entre 10 y 30% de la fuerza de trabajo en las naciones que registran un elevado grado de la enfermedad.
En África, continente azotado de manera brutal por el virus, un millón de niños perdieron a sus maestros a causa del SIDA, con las implicaciones que esta pérdida de educadores tiene.
Cifras del Banco Mundial indican que cuando los casos de SIDA en una nación alcanzan 5% de la población, las consecuencias pueden alcanzar una disminución real en el Producto Interno Bruto (PIB) de los países.
En el caso de Botswana, la enfermedad ocasionará que la economía de ese país se reduzca un tercio en los próximos 10 años.
Pero las cifras empeoran aún más: en Malawi, los fallecimientos entre los trabajadores del sector público se incrementaron 10 veces en la década de los 90, como consecuencia del contagio masivo de SIDA.
Los ministerios de educación, salud, agricultura y aprovechamiento de agua de ese país registran vacantes superiores a 50%. Aún cuando esta cifras se refieren a países africanos, hablan en definitiva de la amenaza grave de permitir que la epidemia del SIDA se extiende en cualquier nación.
No sólo se trata del incremento en el gasto del sector salud, que podría llegar hasta un tercio de los recursos totales destinados al combate del virus. En términos prácticos, la proliferación de la enfermedad reduce los ingresos de los gobiernos para la prevención y lucha contra el mal.
Las recomendaciones apuntan a dar una respuesta inmediata mediante la prevención en los puestos de trabajo. Para ello, la orientación, los análisis voluntarios, así como la educación entre compañeros, juegan un papel indispensable.
Danos tu opinión.