CIUDAD DE MÉXICO, México, agosto, 1, 2003.- Avanza el consumo de drogas sintéticas en México.
“Este es un fenómeno que está en aumento. Más o menos, en general se ve alrededor del 2% al 3% de nuestros pacientes y principalmente en la frontera norte”, comenta Eduardo Riquelme, de Centros de Integración Juvenil.
Juárez, Culiacán y Matamoros son algunas de las ciudades donde se aprecia esta tendencia, sin embargo, Tijuana y Mexicali son las ciudades donde esta realidad está totalmente comprobada.
En 1994, de cada 100 pacientes que atendieron los Centros de Integración Juvenil, 45 manifestaron ser adictos a las metanfetaminas, y en el 2001, la cifra subió a 80 por cada 100.
Los jóvenes entre los 18 y los 25 años son quienes más drogas de diseño están consumiendo, y lo peor de todo es que no es difícil tener acceso a ella.
Pues según Eduardo Riquelme, las drogas se consiguen “en las discotecas, en los bares, en los antros... Pero son los lugares sabidos donde se distribuye estas drogas”.
Las drogas sintéticas son aquéllas que se producen en laboratorios clandestinos, en donde son elaboradas para alterar determinadas áreas del cerebro y provocar reacciones específicas, es decir, son sustancias que desarrollan una rápida adicción que combinadas con alcohol, duplican su peligrosidad.
“Los efectos de estimulación inicialmente de euforia, de desinhibición, de aumento de la socialización, de que hace a la gente un poquito más simpática, eso dura unos 10, 15 minutos, pero después viene todo lo contrario”, añade Eduardo Riquelme.
Los daños para la salud de quienes las consumen son severos, pues, según palabras de Riquelme, a la larga “ya afectan sobre todo corazón; puede haber problemas cardiacos de tipo arritmias, hasta el infarto. Puede dar casos de hipertensión arterial, puede afectar también, en general, el sistema muscular”.
Así pues, las drogas de diseño son un problema que tiende a crecer en México.
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