COMPRAS Adquiera el libro: 'Derecho individual del trabajo', de Ramón Alena Garrido CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 10, 2003.- Todos hemos conocido en algún momento a un compañero de trabajo que se transforma en verdadera pantera a la menor provocación, grita, manotea y, para terminar, avienta por los aires algún objeto.
La razón: el enojo se apodera de ellos y son capaces de perder completamente el estilo.
Pues bien, algunos psicólogos dedicados específicamente al estudio del manejo de la ira afirman que los muy gruñones son en realidad personas con una tolerancia muy baja a la frustración.
Los enojones sienten que no deberían estar expuestos a ningún inconveniente o molestia y se enervan de manera particular frente a situaciones que, según ellos, les afectan personalmente y, por lo tanto, califican como injusta.
Ellos persiguen ese mito que, de acuerdo con los expertos, es muy peligroso, de que una persona debe expresar su enojo, con el único objetivo de dejar claro su punto de vista, o bien, para no guardarlo y con esto acrecentarlo.
Algunos estudios sugieren que en el caso del ambiente laboral los gritos y en algunas ocasiones insultos, tiene como resultado en los empleados una actitud de enojo reprimido que se traduce en actitudes de crítica permanente, insatisfacción e indiferencia ante las responsabilidades dentro de la empresa.
La buena noticia de todo esto es que existen técnicas que pueden funcionar dentro del trabajo.
- Evite calificar al motivo de su enojo con palabras que sean exageradas como: terrible, fatal, espantoso, o esos adjetivos que por decencia no puedo repetir.
- No utilice las palabras: nunca y jamás cuando esté enojado. El clásico ejemplo: nunca haces nada bien; jamás había visto semejante error.
- Las personas enojadas se vuelven demandantes, lo que genera una presión extra en sus subalternos o compañeros de trabajo. Para evitar echarle leña al fuego en un conflicto laboral, utilice las frases: me gustaría que hicieras, deseo que obtengamos, o bien, podemos hacer.
- No olvide que no siempre existe una solución inmediata para los problemas y no importa cuando se enoje, muchas cosas se cocinan a fuego lento.
- Si usted piensa que en realidad tomar en cuenta estos consejos es casi imposible, porque el enojo llega de la nada, ahí mismo tiene la respuesta. Antes de caer en las garras de la ira, deténgase un momento a recordar estos consejos, verá que los cinco segundos que le toma traerlos de vuelta a la mente le ayudarán a controlar su enojo.
- Una última recomendación: una persona irritable no necesariamente se gana el respeto de su equipo de trabajo, así que es muy importante no confundir gritos y sombrerazos con autoridad. La ganancia de entender esta diferencia puede ser el punto de cambio para contar con un buen equipo de trabajo.
Danos tu opinión
(por favor indica a qué nota te refieres).