ACAPULCO, México, nov. 18, 2003.-. Los tripulantes del Buque Escuela "Cuauhtémoc" de la Armada de México llegaron al puerto de Acapulco, luego de siete meses de travesía por el mundo. Un total de 90 guardamarinas concluyeron las prácticas en el mar para su formación de ingenieros navales.
Miles de kilómetros navegados por mares y océanos de América y Europa.
Misión cumplida, anunciaba el "Cuauhtémoc".
En el muelle de la Octava Zona Naval la algarabía se desbordó. Los acordes del mariachi les daban la bienvenida.
Era la felicidad de la esposa, de la madre, del hermano o de la novia, que ansiaban con un abrazo o un beso el reencuentro con el ser querido.
Carlos Roberto es uno de esos hombres del mar que se reeencontró con sus padres y hermanos, tras siete meses de ausencia.
“ Es un orgullo, es mi hijo el más grande y nos ha dado una satisfacción muy grata a todos, gracias a Dios está aquí con bien”, relata Marcela Zaval, madre de Carlos Roberto.
Pronto presentára su examen profesional para titularse como Ingeniero Naval.
“Quiero ascender al siguiente grado que es teniente de corbeta, mi máxima aspiración es llegar a ser Secretario de Marina”, comenta.
Es la vocación de un marino, con espíritu de servicio a la patria que otros no tienen.