CIUDAD DE MÉXICO, México nov. 21, 2003.- Le sorprendería saber que los niños sonríen un promedio de 300 veces al día. Este promedio se reduce en algunos casos a sólo 5 sonrisas cada 24 horas cuando se trata de adultos.
Esto le parecería lógico dadas las circunstancias en las que la mayoría de nosotros trabajamos, aunque esto le hace perder la oportunidad de escalar peldaños dentro de su empresa.
Un grupo de psicólogos y asesores de imagen en Italia se unieron para determinar el papel que juega la sonrisa en el desempeño profesional de cualquier empleado.
Reunieron a un grupo de 150 personas y las capacitaron específicamente para sonreír.
Todo comenzaba con una sonrisa frente al espejo con duración de 30 segundos, inmediatamente después de levantarse, así como un saludo sonriente a por lo menos tres personas en la calle.
En horario de trabajo, los participantes estaban motivados a sonreír por lo menos cuatro veces por hora aunque fuera frente a la computadora y siempre al contestar el teléfono.
Los resultados fueron los siguientes: de los 150 consultados, 47 por ciento consideró que auto sonreírse les mejoraba el ánimo durante la mañana.
Poco más del 40 por ciento aseguró que sonreírle a extraños y recibir retroalimentación mejoraba su capacidad para poder iniciar el día de trabajo.
Pero uno de los datos más importantes fue que 68 por ciento indicó que había mejorado su disposición a relacionarse con compañeros de trabajo y superiores después de incluir sonrisas.
Las implicaciones en algunos casos fueron más allá ya que de los 150 participantes, 14 casos registraron descensos en la presión arterial y 7 manifestaron poder dormir mejor después de acostumbrarse a sonreír.
El estudio señaló que de acuerdo con investigaciones psicológicas, una persona que sonríe en el trabajo no de manera permanente pero sí constante, es percibida como pacífica, segura y confiable.
No sólo eso, las personas que sonríen registran mayores niveles de energía y se convierte en focos de atracción para sus compañeros, lo que los hace susceptibles se ser buenos líderes.
Y algo más, una persona que sonríe por el simple hecho de hacerlo, es percibido como alguien creativo y satisfecho.
Por fácil que parezca, en la adultez sonreír es algo complicado, así que la primera técnica radica en ejercitar los músculos de la cara, forzar una sonrisa y relajar los músculos hasta lograr un punto en el que usted se sienta cómodo y de ahí lo que sigue es practicar su mejor sonrisa. Hacerlo en la oficina le traerá además múltiples beneficios.