CIUDAD JUÁREZ, México, ene. 7, 2004.- Nada detiene el fenómeno migratorio. Ni siquiera las medidas de seguridad extremas. Según el Consejo Nacional de Población (Conapo) en el año 2003 alrededor de 400 mil mexicanos se establecieron en Estados Unidos de manera ilegal con dos fines principales: reunificarse con su familia o mejorar sus ingresos.
Elena Zuñiga Herrea, secretaria general del Conapo, afirma que es atractiva la migración para personas o población que residen en áreas urbanas, que tienen incluso trabajo en México, pero la diferencia salarial, las enormes brechas salariales hacen atractivo buscar mejores oportunidades en Estados Unidos.
Los migrantes ya no van sólo a la pizca o cosecha en el campo de Estados Unidos, ahora trabajan en el llamado sector servicios, como restaurantes, construcción, mantenimiento, jardinería e intendencia.
Con ello, los paisanos ganan un promedio equivalente a 18 mil pesos mensuales.
Dicha cifra se hizo notable en las remesas hacía México en el 2003, con 14 millones de dólares, convirtiéndose en la principal fuente de ingresos en el país, superada sólo por el petróleo. Cabe destacar que ninguna inversión extranjera sobrepasa dichos números.
La migración es un fenómeno de siempre entre México y Estados Unidos. Pero ahora los peligros son extremos.
Según la Fundación de Asistencia Legal de California (FALRC) desde 1994 han muerto dos mil 720 personas en su intento por cruzar la frontera.
Tan sólo en el año 2003, murieron más de 404 migrantes en los desiertos y montañas de California, Texas y Arizona.
Claudia Smith, miembro de la defensoría de migrantes en California, considera que la política de vigilancia en los Estados Unidos presenta un dilema moral terrible para un país que se dice el campeón en los derechos humanos a nivel mundial, cuando se desvía el flujo migratorio hacía áreas más aisladas y peligrosas.
Después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, crecieron muros y restricciones en los límites geográficos.
También aumentó el número de polleros, delincuentes y estafadores.
“El trato que recibe ahora la gente que cruza, antes era más humanizado, debido a que hay una fiebre, una paranoia de que son terroristas”, comenta Jorge Bedoya, coordinador de Protección del DIF Tijuana.
Para procurar a los migrantes una orientación adecuada, los integrantes del Grupo Beta del Instituto Nacional de Migración (INM) se encuentran a sólo unos metros de la frontera, dando apoyo a las personas que se quieren aventurar hacia el otro lado de la frontera.
Ricardo Osuna, miembro del Grupo Beta, asegura que todas las áreas son diferentes, hay diversos peligros, como delincuencia, animales, la barda más peligrosa, con lo cual propone que los individuos nunca se separen, pues se generan más problemas cuando los menores se pierden y no encuentran después a su papá y a su mamá.
A través de este tipo de ayuda, los mexicanos han podido asegurarse un lugar más seguro en Estados Unidos. Tan sólo en el país viven más de 25 millones de personas de origen mexicano. Y alrededor de cinco millones son trabajadores indocumentados.
Zúñiga Herrera afirma que éste potencial y capacidad del mexicano, la está aprovechando la economía americana, pues México no ha podido desarrollar su economía para ofrecer oportunidades laborales atractivas.
De acuerdo a la Consulta Mitofsky, 40% de la población mexicana tiene familiares en Estados Unidos.