CIUDAD DE MÉXICO, México, feb 27 2004.- Dos furgones de ferrocarril tienen enfrentados a una empresa y a un estado. A principios de enero, se estacionaron en Tequexquitla, Tlaxcala dos vagones con paradiclobenceno, una sustancia altamente tóxica procedente de Delawere. El compuesto volátil y potencialmente cancerígeno proviene de Matachem, una empresa norteamericana abandonada, y en quiebra.
En 1987, el gobierno de Estados Unidos incluyó a esa planta en lista de prioridades nacionales como uno de los tiraderos más peligrosos.
Las 320 toneladas de deshechos de Metachen fueron importados por Clorobencenos, S.A, una empresa mexicana que surte a todo el mundo al principal compuesto de las pastillas desodorantes de baño.
“ No se trata de comercio de residuos peligrosos, sino que se trata de comercio de sustancias químicas para uso industrial, el riesgo para la población no viene dado por el tipo de sustancia sino por el manejo que se haga de la misma hay muchas sustancias que son peligrosas comerciadas e importadas cotidianamente”, comentó Francisco Giner Subsecretario de Gestión Ambiental de la Semarnat.
“Una planta que en Estados Unidos hace estos mismos productos y los productos se van a volver una basura y vamos a tener que incinerarlos, entonces dicen ¿quien más los pude recibir?”, dijo Juan Carlos García, Director General de clorobencenos.
Juan Cuevas, director de Clorobencenos, aseguró a Televisa que la llegada de los contenedores es reciclaje industrial, legal en México.
Y negó que el uso de estas penetrantes pastillas produzca cáncer, aunque lo adviertan los empaques.
“Dice que cualquier producto que haya causado cáncer en animales debe ser puesto en la etiqueta, pero no se si haya ido a California, pero levante una salsa mexicana y tiene la misma leyenda”, comentó el ejecutivo de Clorobencenos.
Todos los días un paraje que se encuentra a media hora de Huamantla , se cubre de niebla, y no tiene nada que ver con el amanecer sino con el clorobenceno.
“El líquido temprano, sale en la mañana, hay es un olor bien feo, bien temprano, hasta pica”, dijo un habitante de el Carmen Tquexquitla.
Antonio Vélez, campesino de la comunidad ubicada a media hora de Huamantla, no ha presentado problemas de salud importantes en los 20 años de la planta, pero el ganado sí se ha pasado a molestar, dijo.
“Como había agua de esa sucia, se les carcomían las pezuñas... ¿Qué pasaba con los animales cuando tomaban el agua?... ¡Ahí!... Se iba enflacando, enflacando hasta que al determinado tiempo, se morían”, comentó Antonio Vélez, campesino de El Carmen Tequexquitla.
Los directivos de esta planta, la única en Latinoamérica que produce esa sustancia, aseguran que la presencia de estos tanques no afecta la salud de los habitantes de El Carmen pero los ecologistas advierten que les faltó presentar exámenes de dioxinas.
En 2002, la Agencia Federal de Protección al Ambiente de Estados Unidos dio a conocer que algunos productos de Metachem estaban contaminados con dioxinas, que provocan defectos de nacimiento, alteraciones hormonales y hepáticas.
“La producción de clorobencenos es fuente de dioxinas”, informó Fernando Bejarano, de la Red de Acción sobre Plaguicidas en México (RAPAM) .
“Desde el punto de vista ecológico, la es por su enorme toxicidad, si lo comparamos con el cianuro de sodio, es 150 mil veces más tóxico” informó Fernando Bejarano, Red de Acción sobre Plaguicidas en México (RAPAM).
Los habitantes de el carmen consumen agua de pozos locales, el gobierno de Tlaxcala ha limitado a clorobencenos el uso de el material de los furgones hasta que compruebe que no son dañinos para la salud.