CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 10, 2004.- Esta historia es la de muchos tarjeta-habientes. ”Estaba yo en mi oficina y de pronto me llamaron por teléfono y me dijeron que si yo estaba intentando hacer un cargo adicional a mi tarjeta en ese momento, me dijeron que probablemente me habían clonado la tarjeta”, dijo Marco Trejo, víctima de la clonación de tarjetas de crédito.
El banco contactó a Marco el mes pasado tras el segundo intento de sobregiro de su tarjeta de crédito. El primero fue aprobado, pero el segundo fue el que propició la llamada y la posterior cancelación del plástico.
Las instituciones bancarias han tenido que realizar en los últimos años fuertes inversiones de dinero para frenar el ascenso de bandas criminales dedicadas a la clonación de tarjetas de crédito.
Tan sólo el año pasado fueron desmembradas unas 80 bandas de este tipo, pero muchas siguen operando en México en alianza con organizaciones delictivas de Argentina, Japón y Estados Unidos.
”La clonación de tarjetas o el fraude con tarjetas ha visto surgir una nueva empresa que es la prevención de fraudes, es una inversión millonaria en tecnología, infraestructura y recursos humanos'” señaló Liberto Ferrer Anaya, del Comité de Prevención de Fraudes, ABM.
Esta tecnología es la que permitió detectar el mal uso de la tarjeta de Marco y que pudiera recuperar los cerca de 4 mil pesos que se le cargaron indebidamente en cosa de diez días.
“Entre mis cosas que hubieran sido muchas más no hubiera visto, probablemente no me hubiera dado cuenta y fueron muchos cargos de cosas muy simples, compras de 200 a 500 pesos”, comentó Marco Trejo.
Y entre compra y compra los bancos registran pérdidas de 40 millones de dólares anuales.
Aunque podrían ser 800 millones de dólares si no inyectarán otros 40 millones a los sistemas de prevención.
Hasta hace dos años este delito no era grave en ningún estado de la República, con lo que los delincuentes quedaban libres en menos de 24 horas. Esto ha cambiado sólo en cuatro estados de la República.