Haz click aquí para entrar al sitio especial 'Irak: un año después' PUEBLA, México, abr. 06, 2004.- El sacerdote mando derrumbar un templo que tenía más de 200 años de antigüedad, dos siglos de patrimonio histórico quedaron sólo en escombros.
Y es que el párroco del municipio de Aquixtla, José Adolfo Chávez, en la sierra norte de Puebla, decidió derrumbar la iglesia de San José Obrero, de la comunidad de Xilotepec, pese a la advertencia, para que nolo hiciera, del Instituto del Patrimonio Artístico Antropológico, Histórico y Arquitectónico del estado de Puebla.
Felipa Pérez Bonilla, habitante de Puebla, platica que "ellos nos mencionaron que ya habían pasado la parroquia a Aquixtla, y le habían dejado un oficio, que no la podía tirar, que porque además era una obra histórica, por la belleza que tenía y la representatividad que tenía en el pueblo".
De nada importó su valor histórico. Nadie pudo detenerlo, ni la propia autoridad hizo algo y todo según porque presentaba daños en algunas estructuras.
Al respecto, Abelardo Barrientos, juez de paz en Xilotepec, afirma que como juez "no me meto en nada, hay un comité encargado de la iglesia y que ese es el que anda viendo eso".
Felipa está inconforme con ese acto y platica que "repente vino el padre en una misa y dijo que se tiene que tirar porque va a quedar débil, si le construyen la parte de atrás". Algunos no estuvieron de acuerdo en esta decisión, sin embargo, de no acceder les advirtió que se acataran a las consecuencias.
Otro de los habitantes inconformes asegura que "no, no estábamos de acuerdo, pero como mando él ni modo, nada más él como es padre pues casi no se le puede protestar nada". "Algunos se estaban rajando, entonces los chantajeó, 'si no la tiran, yo ya no regreso acá, se quedan con su antigua y los que quieran me tienen que firmar aquí'", les dijo.
Sólo bastaron unos días para que la iglesia de San José Obrero, construcción que data del siglo XIX quedara en nada.
Felipa, dice que "yo no estoy de acuerdo porque es nuestro origen y además su historia que tiene, fue la primera obra que se fundó aquí en el pueblo".
Rosendo Huesca, arzobispo de Puebla, agregó que "el INAH me pidió mi intervención, pero le hice ver que no corresponde a mi autoridad, le corresponde al obispo de Tulancingo".