CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 23, 2004.- Esto es 'Lo malo, lo bueno y lo feo' de la tercera semana de abril de 2004. LO MALO
Lo malo de esta y muchas semanas es la incapacidad para resolver la más apremiantes de las reformas pendientes: la reforma del sistema de pensiones de los 360 mil trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social, que pone en riesgo la existencia de ese Instituto y, a mediano plazo, hasta de la estabilidad social del país.
De esta reforma a las pensiones de los nuevos trabajadores que ingresen al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), depende la atención al bienestar y a la salud de 56 millones de mexicanos, derechohabientes del Seguro Social, que cada vez recíben servicios más deficientes.
Lo que está claro, es que de no hacerse esta reforma para los trabajadores sindicalizados, el IMSS está condenado a desaparecer, lo que este país no podría resistir.
LO BUENO
Lo bueno de esta semana lo encuentro en una de esas historias del México real que tiene cara, rostro y nombre.
Una historia que comenzó a partir de la pobreza, que pasó por la injusticia, el rescate y un final feliz, hasta donde la felicidad es posible en esas condiciones.
La historia tuvo dos inicios y un final.
Comenzó hace dos meses, en Acuitzingo, Veracruz, cuando Heriberto salió a trabajar como albañil a Puebla, y desde entonces desapareció.
Recomenzó cuando hace un mes, Heriberto fue detenido en Chiapas por agentes de Migración, y cuando le hicieron esa prueba científica que se aplica a los centroamericanos, para determinar si son o no mexicanos: cantar el himno nacional, Heriberto no pudo hacerlo, y es que Heriberto es sordomudo; además de que no sabe leer ni escribir y lo deportaron.
Fue rescatado por el sacerdote Juan Montalvo, quien le dio protección y asilo en la Casa del Migrante de Frontera Comalá, Chiapas.
La familia de Heriberto lo vio en la televisión, logró contactar a algunas autoridades y después de haberlo dado hasta por muerto, Heriberto llegó ayer de regreso a su casa, lo que es, el final feliz.
Pero este no puede ser el final de la historia, es indispensable determinar quiénes fueron los agentes de migración o de la policía y aplicarles la ley.
LO FEO
La Cámara de Diputados negó al presidente Fox el permiso para recibir la medalla Agrícola que le había otorgado la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, la FAO.
La propuesta panista se discutió ayer en el pleno, y por una mayoría de 264 votos contra 134 de los panistas, la iniciativa se echó abajo y el presidente Fox no podrá recibir el reconocimiento de la FAO.
Esta decisión, que tampoco es para abrirse las venas, se da por primera vez en esa ríspida cohabitación entre los poderes Legislativo y Ejecutivo.
Y es una señal más de ese encono, si no hay acuerdos sobre un asunto meramente protocolario, como es aceptar una medalla de la FAO, menos los habrá, como no los ha habido, en lo fundamental: las reformas pendientes.
Esta medalla, no la entregaba ningún otro gobierno, sino un organismo de la ONU; no era, un reconocimiento a Fox o a su partido, ni representaba un aval a su política agropecuaria, sino un reconocimiento a quienes viven y trabajan en el campo.
Pero la mayoría del Congreso le dijo no a Fox, lo que sin ser grave, sí viene a enrarecer, aún más, esa difícil relación entre el Congreso y el presidente, lo que a nadie beneficia: ni al Congreso, ni a Fox ni al país.
Pero esa es la realidad política que nos tocó vivir.