CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo, 2, 2004.- El 21 de marzo del 2002, marcó las relaciones México-Cuba. El presidente Fidel Castro abandonó la cumbre de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), celebrada en Monterrey.
“Les ruego a todos me excusen que no pueda continuar acompañándolos, debido a mi situación especial creada por mi participación en esta cumbre y me vea obligado a regresar de inmediato a mi país”, afirmó el presidente cubano.
El gobierno de México negó haber presionado al líder cubano para que se retirara de la cumbre.
Jorge Castañeda, entonces Secretario de Relaciones Exteriores de México aseguró que “ en ningún momento algún funcionario autorizado del gobierno de México le hizo un planteamiento de esa índole”
Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea del Poder Popular de Cuba, reveló lo sucedido en una entrevista con Leonardo Kourchenko el 22 de marzo del 2002: “Hubo una solicitud específica de que sólo viniera el primer día, y que se marchase después de la comida como dicen acá y fue lo que hizo”.
Incluso señaló quién hizo la petición, “directamente de acá, de México, del gobierno de México”.
México negó esta versión.
Un mes después, el 22 de abril del 2002, el presidente de Cuba dio a conocer la verdadera razón por la que sólo estuvo 20 horas en la cumbre de Monterrey.
En una conferencia de prensa desde La Habana, Cuba, el presidente Fidel Castro dio a conocer el contenido de una conversación telefónica con el presidente de México, Vicente Fox.
La llamada que giró en torno a la asistencia del líder cubano a la cumbre de Monterrey se realizó la noche del martes 19 de marzo.
“Fox: que gusto, oye Fidel, pues llamándote por esta sorpresa que me llevé hace apenas un par de horas cuando me entero de tu pretendida visita acá a México, primero antes que nada quisiera decirte que esta conversación sea privada entre tu y yo”.
La charla continúa hasta el momento en que el presidente Fox le dice:
“Fox: Pero mira Fidel yo te habló primero como amigo.
Fidel: Se me habla primero como amigo, espero que no me diga que no vaya.
Fox: Bueno vamos a ver, déjame platicarte a ver tu que opinas.
Fidel: Yo lo escuchó pero se lo advierto de antemano, muy bien.
Fox: Si como amigo, la verdad que así de última hora y esta sorpresa si me pones en una buena cantidad de problemas”.
En la plática el presidente Fox acuerda con el líder cubano el día y la hora de su llegada a Nuevo León.
La conversación continúa hasta que el presidente Fox le dice a Fidel Castro.
“Fox: ¿Fidel le puedo pedir otro favor?
Fidel: Dígame.
Fox: Que estando en casa, a mí me servirá muchísimo que no hubiera declaraciones sobre el tema de la embajada o de las relaciones México-Cuba o de ese evento que vivimos en estos días pasados.”
La plática prosigue y el presidente Fox le hace otra petición.
“Fox: Y que ni dejaras ir la petición que te hago el viernes, para que no me compliques el viernes.
Fidel: Usted no quiere que yo le complique el viernes y bien es que usted parece que no oyó una línea en que yo le digo que voy con espíritu constructivo a cooperar con el éxito de la conferencia”.
Casi al final de la conversación, el presidente Fox le pide al líder cubano.
“Fox: pues básicamente no agredir a Estados Unidos, al presidente Bush.
Fidel: Oígame señor presidente es que soy individuo que lleva como 43 años en política y sé las cosas que hago y las que debo hacer, no le quepa la menor duda de eso, que yo sé decir la verdad con decencia y con la elegancia necesaria”.