WASHINGTON, Estados Unidos, mayo 6, 2004.- La historia de José Hernández, el primer astronauta méxico-americano, es una historia de éxito. Nació en el seno de una humilde familia campesina de La Piedad, Michoacán. Sus padres, Salvador y Julia Hernández, viajaban dos veces al año de México a Stockton, California, para trabajar en los campos agrícolas, 4 meses al año vivían en México.
"Y no nos podíamos darnos los lujos, así que siempre miraba a mis compañeros que tenían un poco más que uno y eso como que me empujaba más para decir bueno, pues sí, yo voy a estudiar para poder obtener un buen trabajo y seguir adelante" recuerda José.
Con esfuerzo, sus padres dieron educación a José y sus 3 hermanos. Se instalaron en Stockton, California, para que pudieran cursar estudios superiores. José siempre trabajó por la meta que se fijó desde los 7 años: ser astronauta.
"Lo que me hizo seguir adelante con mis estudios fue el anuncio que se hizo en el 78, 79, no recuerdo muy bien, pero fue cuando se anunció que Franklin Chang Diaz fue seleccionado como el primer hispano-americano a astronauta", comentó.
Graduado con honores, trabajó 15 años en el laboratorio nacional de Livermore, donde creó el primer sistema de mamología digital para detección temprana del cáncer de mama. Ahora en la NASA dirige un equipo de 60 ingenieros y científicos que forman parte del nuevo equipo de exploración espacial.
"Y su papá lo empujó mucho, y diariamente le decía si no estudias tu trabajo será el campo, eso no es lo que quiero para ti", dijo su esposa Adela Hernández.
Con su esposa Adela y sus 5 hijos disfruta de la comida mexicana, música de mariachi, los Bukis, Enrique Iglesias, Thalía y otros artistas mexicanos, porque se considera orgullosamente mexicano y norteamericano.