CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo, 21, 2004.- Esto es lo malo, lo bueno y lo feo de la semana de la tercera semana de mayo. LO MALO Al deteriorado ambiente político que sufre el país, cada vez más crispado y enconado, se suma otro conflicto, el del predio de Agua Grande, en la zona del Ajusco, en los límites de la Ciudad de México y el Estado de México.
Son terrenos, de una extensión de mil 506 hectáreas, disputados por comuneros de Santo Tomás Ajusco, en la delegación Tlalpan, y campesinos de Xalatlaco, Estado de México.
Hace 10 meses un enfrentamiento entre comuneros de los dos lados vinieron a recordarnos que ahí estaba el problema, sin resolver.
Hace dos días volvió la violencia, se enfrentaron comuneros de Xalatlaco con policías federales preventivos que resguardaban el área desde julio pasado, para evitar eso, el enfrentamiento.
El saldo fue de 16 heridos y 8 detenidos, pero hubo otra consecuencia, una nueva confrontación, ahora entre el gobierno del Estado de México y la Secretaría de Seguridad Pública federal.
El gobernador del Estado de México Arturo Montiel acusó a la Policía Federal Preventiva de invadir su territorio y con ello, propiciar el enfrentamiento.
En respuesta, el secretario de Seguridad Pública federal Alejandro Gertz Manero ordenó el retiro de la Federal Preventiva, y aunque la noche de este viernes la PFP ha vuelto, la disputa por la tierra continúa.
LO BUENO
En medio de todo esto, el lunes se dio a conocer una buena noticia, que la economía mexicana creció, en el primer trimester de este año, 3.7% respecto al mismo periodo del año pasado.
La Secretaría de Hacienda precisó que es el mayor crecimiento para un trimestre desde el año 2000.
Es decir, es el repunte más alto para un trimestre en el gobierno del presidente Vicente Fox.
El propio Banco de México señaló que el crecimiento es real y pronosticó que el estimado para este año podría superar al esperado.
LO FEO
Lo feo de esta semana es la muerte de la niña Dalia Gómez de 13 años de edad. La niña que recibió un disparo en la cabeza, dentro de su salón de clases, en la secundaria Ángel del Campo de Iztapalapa.
El 19 mayo 2004, Jorge Arturo Aviña, director Hospital Xoco, dio a conocer así la noticia: "Hoy a las 10:30 de la mañana falleció la niña Dalia Gómez de 13 años de edad, quien ingresó aquí al hospital con el diagnóstico de herida por proyectil de arma de fuego en cráneo".
Quien le disparó es también un niño de 13 años de edad, Alejandro García Pérez quien argumentó que el tiro se le disparó accidentalmente cuando le mostraba su pistola calibre 380 a sus compañeros.
Ahora este niño podría enfrentar un proceso por homicidio doloso y pasar los próximos 5 años en el Consejo de Menores Infractores.
Este terrible caso reavivó el debate sobre los operativos en las escuelas para detectar armas y sobre la ley de armas de fuego, congelada en la Cámara de Diputados.
Pero el problema de fondo es la facilidad con la que un niño obtuvo un arma para defenderse, según su declaración ministerial, de las amenazas de pandilleros de Iztapalapa.
Esta es una expresión de la inseguridad, del submundo de la delincuencia que se sufre todos los días, en toda la ciudad y en el resto del país.