CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 14. 2004.- Erradicar el trabajo infantil, que afecta a uno de cada seis niños en el mundo, costaría unos 760 millones de dólares, las cifras no mienten: 40 millones de niños en el mundo sufren maltrato y abandono. Jesús Díaz carga la fruta, la acomoda y aunque poco sabe de cuentas, también ayuda a vender.
Sólo tiene nueve años y trabaja más que muchos adultos.
Reportero.- ¿Qué haces aquí? Jesús Díaz.- Trabajo con mi papá.
Reportero.- ¿Cómo trabajas?
Jesús Díaz.- Tengo que acomodar estas cajas.
Reportero.- ¿De qué hora a qué hora estás aquí?
Jesús Díaz.- Desde las 9:00 o 10:00.
Reportero.- ¿A qué hora te vas?
Jesús Díaz.- A las 4:00 de la tarde.
Reportero.- ¿Cuánto te pagan?
Jesús Díaz.- Nada.
Ni él ni su hermana Lupe, de 10 años, van a la escuela.
Guadalupe Díaz.- Iba, pero me sacaron. Reportero .- ¿De qué hora a qué hora estás aquí?
Guadalupe Díaz.- De las 10:0 a las 8:00 o me voy a las 9:00.
Reportero.- ¿Crees que esté bien que los niños trabajen?
Guadalupe Díaz.- Sí, para que ayuden a sus papás.
Como Lupe y Jesús, miles de niños en todo el país no saben lo que es jugar, ir a la escuela y mucho menos descansar, pero lo que tampoco saben es que sus propios padres los están explotando.
Reportero.- ¿También trabajas en tu casa? Guadalupe Díaz.- Sí, tengo que lavar los trastes y meter la lavadora.
La situación económica del país, aunada al desempleo y a la indiferencia de las esferas poderosas, lanzan a más niños a buscar, como sea, el sustento de su casa o simplemente, el pan de cada día.
"Es un tema complicado que tiene que ver por un lado con injusticias sociales y económicas, un modelo de desarrollo económico que no reparte de manera equitativa los frutos a todos los ciudadanos, particularmente en un empleo decente, ingreso digno, de manera que los niños no tengan que trabajar”, aseguró Yoriko Yasikawa, representante de la UNICEF en México.
Los vacíos legales para comprobar y castigar a los que explotan y corrompen a menores, la falta de denuncias, además de las pocas oportunidades de superación y estudio, así como la falta de programas efectivos de gobierno, son también culpables de que niños como él o como ella, vivan una realidad de adultos.
Debemos acabar con esa cultura que acepta el trabajo de los niños como algo normal, una cultura que está pasando la factura de la pobreza a los miembros más indefensos de la sociedad.
"Si yo como madre o padre de familia no acepto que mi hijo trabaje, no pueda ir a la escuela, no pueda descansar, no debería aceptar esto para el resto de los niños de México”, agregó Yoriko Yasikawa.
La pregunta es muy simple: usted, ¿qué tipo de país quiere?.