CIUDAD DE MÉXICO, México, jun. 20, 2004.- Pánico, soledad, miedo, temor a perder la vida, la dignidad. Son los momentos más difíciles de una persona secuestrada. “No me podía sostener o sea estaba parada y de repente me tenía que sujetar de algo porque me quería como desmayar... ¿cuál es la etapa más crítica? pues yo creo que toda, es muy difícil”, asegura una víctima de secuestro en el anonimato.
Fue secuestrada en el 2003. Sus captores la llevaron a una casa de seguridad en el municipio de Chimalhucán en el estado de México. La ataron de las manos y los pies. Fue acosada, humillada.
Sus captores se comunicaron con la familia, querían dinero, carros, lo que se pudiera. Fue rescatada por la policía judicial.
“En las noches, a la fecha me es muy difícil poder dormir, o sea cualquier ruido, así mínimo, me despierto, o sea, siento a veces como si estuviera otra ves en la casa donde me tenían”, señaló la víctima secuestro.
Tiene 24 años, estadísticas del gobierno indican que los jóvenes son el grupo más vulnerable.
“Ahorita el número mayor lo tenemos en los jóvenes, hablaríamos de 16 a 21 años, 24 sería la cifra más fuerte... al principio se secuestraba a los adultos a los jefes de familia, pero después el secuestrador vio que quien tenía que pagar era él, entonces se fue por las partes más vulnerables por esposa e hijos”, Jesús Jiménez Granados, fiscal de seguridad de las personas de la PGJDF. En los últimos 8 años, en todo el país, al menos 160 víctimas de secuestro fueron asesinadas en los primeros instantes del plagio, la mayoría han sido jóvenes.
“No puedes irte a divertir o a tomar un café o algo, porque, pues te da miedo, la vida te cambia totalmente, agrega una víctima secuestro.
A nivel mundial se registra un promedio de 80 secuestros diarios y alrededor de 30 mil al año, según datos de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados. En la industria del secuestro hoy participan conocidos y familiares de las víctimas y hasta policías en activo, que conforman células dedicadas a esta actividad que factura unos 900 millones de dólares anuales, de acuerdo a datos de la Cámara de Diputados.