BAJA CALIFORNIA, México, jun. 23, 2004.- Los sonidos que emiten la vaquita marina son muy diferentes a la de los delfines que viven en Mar de Cortés. La computadora se encarga de trasformar los sonidos que el oído humano no puede captar.
Quedan sólo unas 500 vaquitas marinas en el mundo y es tan complicada su localización visual, que los científicos decidieron buscarla con micrófonos acuáticos o hidrófobos.
“ La parte del hidrófono, que es un micrófono subacuático, que tiene un amplificador, un cable de más o menos 100 metros de largo que se extienda a lo lejos del barco y evite ruidos del barco, después unas cajas que tienen la electrónica necesaria para filtrar los sonidos y enviar una señal digital a la computadora”, dijo Armando Jaramillo, investigador mamíferos marinos del Instituto Nacional de Ecología.
El Fondo Internacional para la Protección de los Animales y su Hábitat donó un barco equipado para realizar investigaciones de vaquitas y el ecosistema del Mar de Cortés.
El primer barco de investigación de mamíferos marinos estará operando aquí en San Felipe, Baja California, la zona donde se estima vive la última población de vaquitas marinas.
El equipo de Noticieros Televisa acompañó a los científicos del Instituto Nacional de Ecología durante varias jornada de búsqueda de la vaquita marina.
Durante dos días horas y semanas, los investigadores escuchan el sonido de la actividad marina.
“ Realmente son sonidos emitidos por invertebrados, crustáceos, que pueden ser el movimiento de las pinzas o las tenazas, o las mandíbulas”, dijo Armando Jaramillo, investigador mamíferos marinos del Instituto Nacional de Ecología.
La vaquita marina se ha convertido en el símbolo de San Felipe, Baja California, puerta de entrada al alto Golfo de California.
“ El 97% de los avistamientos dan afrente de bahía de San Fernando adoptamos nuestro logotipo, lo que es la vaquita, para fomentar una conciencia en la población, de que es una mascota nuestra”, comentó Víctor Manuel Rodríguez, Comité de Turismo y convenciones Mexicali.
En el esfuerzo de conservación ecológica se han unido fundaciones, autoridades locales y federales y los niños de las escuelas de las zonas costeras.