WASHINGTON, Estados Unidos, nov. 1, 2004.- A unas horas de que se inicien formalmente las elecciones más cerradas, más ceñidas en la historia de Estados Unidos, lo único definido este uno de noviembre, la noche previa, es la indefinición. Nadie puede asegurar en este momento, porque nadie lo tiene seguro, quién será el próximo presidente de Estados Unidos.
Hasta este momento el común denominador que domina todos los escenarios electorales en Estados Unidos es el empate. Y en este panorama de empate, nada para nadie, ningún candidato tiene ventaja, ambos Bush y Kerry, han hecho su ventaja, su discurso en el empate y han tratado de construir sus fortalezas de último momento.
Es en estas condiciones en que este martes se realizan una elecciones que son determinantes para Estados Unidos y también son cruciales para el mundo, cómo y quién va a dirigir este imperio sin equilibrios que busca dominar al planeta.
Y en estas condiciones en este país que sabe mantener las cosas en su momento, el pueblo norteamericano se mantiene esta noche con la distancia que el sistema electoral de colegios le obliga dejando todo para los resultados que comenzaran a caer con el atardecer en la mañana de este martes.
Lo único claro este uno de noviembre es que quien quiera ganar las elecciones tiene que ganar el candado Florida-Ohio o Florida-Pensilvania, fórmulas que con sus 47 votos significan las llaves de entrada a la Casa Blanca. Y como este es un empate, los dos Bush y Kerry, se han declarado ganadores de la clave Florida-Ohio o Florida-Pensilvania que en realidad ninguno de los dos tiene seguro, hasta esta noche, ninguno, pero ninguno tiene segura la victoria de mañana.
Tampoco el sistema electoral de Estados Unidos que agonizante busca pasar lo que podría ser su última elección.