CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 22, 2004.- El explosivo crecimiento de unidades habitacionales en la República Mexicana, es campo fértil para la delincuencia. Que sufren habitantes de la Unidad Partido revolucionario Institucional (PRI) Chacón, de Pachuca, Hidalgo.
“De hecho aquí han existido muchos problemas de robos en casa habitación, en las unidades que están en los estacionamientos y la drogadicción también prevalece en ésta comunidad”, aseguró Micaela Omaña, de la Unidad Habitacional PRI Chacón, en Pachuca, Hidalgo.
Grupos delictivos se trasladan con facilidad por los Estados del centro de la República, operan indistintamente en unidades habitacionales de Iztapalapa, Puebla o Pachuca.
“Los incidentes más graves que hemos vivido en Puebla han sido por bandas que han venido de la zona metropolitana, o de otros Estados”, manifestó Raúl Arandia Jiménez, secretario de Seguridad Pública de Puebla.
Los delitos más frecuentes en unidades habitacionales de ciudades como Puebla y Pachuca son:
* Robo a transeúnte.
* Robo a casa habitación
* Robo de autopartes.
* Robo a negocio.
* Robo de vehículo.
* Robo a repartidor.
* Robo a transporte público.
En los límites del Distrito Federal y Estado de México, donde se ubican las unidades habitacionales más peligrosas, se realizan operativos conjuntos de policías de ambas entidades.
Las autoridades de la Delegación Iztapalapa aseguran que en los últimos meses ha descendido en un 18% el nivel delictivo en esta zona.
Con las jaulas se pretende evitar el robo de autopartes y de vehículos, pero el remedio puede ser peor que la enfermedad.
“Más que una seguridad, ahora están asaltando dentro de las jaulas”, destacó Patricia Ruiz Anchondo, ex procuradora de la Procuraduría Social del DF.
Este es el panorama que presenta la unidad CTM Culhuacan, en la delegación Coyoacán, donde vive un cuarto de millón de habitantes.
“Es incomodo y propicia asaltos, el carro te lo abren, te quitan el estéreo”, argumentó Dario Neri, de San Francisco Culhuacan.
Las jaulas están prohibidas porque se instalan en espacios de propiedad común, pero, una vez colocadas, la autoridad no las puede retirar.
“Estamos impedidos a llegar a quitarlas, porque ya es propiedad privada”, comentó Rosendo Juárez, de la subdelegación Los Culhuacanes, Coyoacán.
La solución, dice la Procuraduría Social, es retirar las jaulas con el acuerdo de vecinos, colocar bardas perimetrales y controlar el acceso a las unidades habitacionales.