CIUIDAD DE MÉXICO, México, nov. 25, 2004.- Violencia intrafamiliar, violencia en casa. Pero hay otra categoría que nadie ha mencionado en este "Día de la No violencia contra la mujer". En México son muchas. Son las mujeres políticamente golpeadas.
"Las mujeres que hemos padecido la violencia en carne propia sabemos el gran dolor que se siente", aseguró Marta Sahagún, primera Dama.
Son mujeres que han sufrido profundamente las heridas de la violencia intrapartidista.
"Ella tiene que hacer esa reflexión ética y de decoro político", señaló Luis Felipe Bravo Mena Presidente CEN del Partido Acción Nacional (PAN).
A cambio de años de militancia, sólo reciben malas caras, malos tratos, citatorios, y señalamientos.
“Señalar que cometieron una alta traición al partido”, destacó Leonel Godoy, presidente CEN del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Sin importar colores, siglas, nivel de escolaridad o de ingresos, la violencia intrapardista deja estragos emocionales para toda la vida.
"Uno quisiera decirle al corazón 'ya no sientas y olvida todos estos años que compartimos juntos en luchas muy importantes' yo no puedo", aseguró Rosario Robles, ex perredista.
Pero también psicológicos. Parecería que provoca profundos daños en la corteza cerebral que pueden, en casos extremos, llevar a algunas de ellas a cometer actos de mayor violencia y escasa cordura.
Muchas de estas mujeres han intentado, una vez tras otra y siempre en vano, salvar sus relaciones de partido.
"Yo no vengo a una confronta personal con el señor Madrazo: como presidente de mi partido tiene todo mi respeto institucional", señaló Elba Esther Gordillo, militante prisita.
Pero hoy se sabe que esos intentos terminan por traducirse en la peor forma de violencia intrapartidista: la indiferencia.
"No tendría yo una opinión porque la opinión la debe dar la comisión de justicia partidaria", declaró Roberto Madrazo, presidente CEN del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Y es que la codependencia partidaria las lleva a perder desde la autoestima, la ternura, y hasta el brillo de sus ojos.
"Yo no soy traidora a nadie. Menos a mis principios. Al PRI", destacó Elba Esther Gordillo militante priísta.
Hoy sabemos que es urgente encontrar un tratamiento de readaptación partidista para las mujeres políticamente golpeadas.
Porque el daño, puede ser irreparable.
"Yo busco los problemas, porque soy peleonera hasta morir", dijo Irma Serrano, x perredista.